PUBLICIDAD
En Rioverde andan diciendo que el alcalde, Arnulfo Urbiola, y su esposa, Karina Quintero, presidenta del DIF Municipal, no perdieron la oportunidad de autopromocionarse en la entrega de patrullas e inauguración de la alberca “semiolímpica”, eventos en los que participaría el Gobernador Ricardo Gallardo, pues en los pilares del chapoteadero colgaron sendas fotos de Karis y el “batman”.
Los rioverdenses dicen que la molestia que generó ver que se gastan sus recursos en autopromoción no es tanta como el hecho de que, en vez de alberca semiolímpica con gradas, Arnulfo y su esposa les dieron una alberca normal y la intemperie.
DAÑO AL ECOSISTEMA
En Ciudad Fernández se comenta que el saqueo de materiales en el Ejido Labor Vieja no es un acto aislado ni producto del descuido, sino parte de una red de presuntas complicidades que apunta directamente al Ayuntamiento que encabeza Rodolfo Loredo Hernández. Los habitantes denuncian que camiones cargados de grava y arena salen a todas horas, sin control ni permiso visible, mientras las autoridades municipales guardan un silencio sospechoso.
Lo más grave, comentan los pobladores, es que el alcalde Loredo Hernández parece más interesado en proteger a quienes saquean que en defender el patrimonio natural de su municipio. No hay nada como salir a aclarar el tema y estar en paz.
INSUFICIENCIA
En Villa de la Paz dicen que el alcalde Juan Francisco Gómez ha encontrado una nueva forma de ganar simpatías, repartir láminas como si fueran promesas de progreso. Se rumora que las láminas no son parte de ningún plan formal, sino una estrategia de control disfrazada de ayuda, donde lo que se construye no son hogares dignos, sino lealtades convenientes.
Los habitantes hablan de un municipio que no avanza, que sigue con calles olvidadas y servicios deficientes, en contraste con la millonaria actividad minera en pleno corazón del municipio, que no les deja a los oriundos más que agua contaminada y otros problemas que nos contarán más adelante.
INCERTIDUMBRES
En Cárdenas se comenta que la inseguridad se ha vuelto parte del día a día, mientras el alcalde Édgar Miguel Hernández Aguilar parece más preocupado por las fotografías y los discursos vacíos que por la protección de los ciudadanos. Se rumora que los cuerpos de seguridad actúan con desinterés o complicidad y que las patrullas solo aparecen cuando hay cámaras de por medio o cuando el alcalde quiere presumir acciones que en realidad no existen.
Los habitantes hablan con resignación, pues aseguran que Hernández Aguilar ha convertido la seguridad en un tema de propaganda, no de resultados. Mientras tanto, el delito abruma a los cardenenses.















