Staff/ El Mañana
En la administración municipal de Enrique Galindo parece existir una regla no escrita: algunos funcionarios van y vienen de los problemas, pero nunca del gobierno. El más reciente episodio tiene como protagonista a Guillermo Cortés Jáuregui, empleado de Interapas, quien fue señalado por vecinos por presuntamente responder con actitudes groseras y desafiantes durante un reclamo relacionado con la falta de agua.
La escena ocurrió en medio de una de las peores crisis de abastecimiento que enfrenta la capital. Sin embargo, en lugar de que la conversación girara en torno a soluciones, terminó enfocándose en la conducta de un funcionario que ya cuenta con un historial de controversias dentro del servicio público.

Para quienes siguen la política local, el nombre no resulta desconocido. Su paso por áreas como Comercio y Catastro estuvo acompañado de conflictos con comerciantes, inspectores, constructores y diversos sectores ciudadanos. Pese a ello, lejos de desaparecer del escenario gubernamental, reapareció en Interapas, donde ahora vuelve a generar un problema que inevitablemente termina alcanzando al alcalde.
La pregunta que comienza a circular entre ciudadanos y actores políticos es sencilla: ¿qué hace tan indispensable a este funcionario? Porque mientras miles de familias buscan agua, hay quienes parecen encontrar siempre una nueva oportunidad dentro de la administración municipal.
El episodio ocurre en un momento especialmente delicado para el gobierno capitalino, marcado por protestas, bloqueos y crecientes reclamos por los servicios públicos. Y aunque la falta de agua sigue siendo el problema principal, la polémica vuelve a abrir otro debate: si los resultados escasean y las controversias se repiten, ¿hasta cuándo seguirá la misma fórmula de reciclar funcionarios que terminan convirtiéndose en dolores de cabeza para la administración?

















