EL MUNDIAL 1986: LO HACE FUTBOLISTA

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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 26 agosto 2026.- El Mundial de México 86 tiene un significado profundo para Jean-Marie Pfaff.

No solo por lo que representó como torneo, sino por todo lo que significó para un personaje como él. Apodado “El Simpático” por su alegría para jugar en su área, detrás de aquella sonrisa cautivadora se escondían años de una infancia marcada por la tragedia.

México 86 fue para Pfaff la vitrina en la que el mundo lo conoció y el escenario que poco después lo llevaría a ser reconocido como el mejor portero.

Pfaff era uno de los 12 hijos de una familia que creció en Lebbeke, un pueblo del norte de Bélgica. Cuando su padre falleció, él tenía apenas 12 años. Fue entonces cuando se prometió convertirse en el mejor guardameta del mundo, algo que, a partir de México 86, comenzó a conseguir.

Pfaff no ha olvidado sus orígenes humildes y por ello mantiene un espíritu altruista. Recientemente estuvo en Guadalajara para donar cinco canchas a La Villa de los Niños, en Acatlán de Juárez, donde se atiende a niños de escasos recursos. En ese evento también se reencontró con Fernando Quirarte, el seleccionado mexicano que le anotó el gol que abrió el marcador en la victoria de México por 2-1 sobre Bélgica.

“Tengo los mejores recuerdos del Mundial aquí, de la gente de México, y no lo olvido. Sé que para los niños de todo el mundo esto es muy importante, y México me dio la oportunidad de convertirme en futbolista. Cuando juegas aquí, toda la gente viene detrás de ti, y lo ves en el Estadio Azteca; lo vi en Puebla, en León y en Toluca, y la gente fue muy, muy importante para mí. Me pusieron el apodo de ‘El Simpático’ y, después del Mundial, también gané la mejor Copa del Mundo y estoy muy, muy feliz con este trofeo porque vengo de una familia de 12 hijos.

“Mi padre tenía 51 años cuando murió. No teníamos dinero, y luego juegas un Mundial magnífico. Y puedo decirte que todos mis compañeros de Selección, cuando jugué en México y cuando jugué en otros equipos, todos eran mis amigos. Hoy también estoy aquí, y ¿qué puede ser mejor en la vida que venir y poder hacer aquí lo que quieres? Para mí, es lo más importante de mi carrera”, recordó Pfaff con Grupo REFORMA.

El guardameta ya había disputado su primer Mundial en España 82, pero su gran catapulta fue México 86, donde Bélgica sorprendió al clasificarse a las Semifinales. Ahí cayó ante la Argentina de Diego Armando Maradona, quien le marcó dos goles en el Estadio Azteca.

“Era un jugador de otra generación. Fue el mejor jugador del mundo, era inteligente. Diego no era un jugador cualquiera; era único, era rápido e inteligente, y cuando jugabas contra él tenías que tener tres jugadores para detenerlo. Diego era único para mí y me dio su camiseta en el Estadio Azteca. Después, nos reencontramos y jugamos en un partido de exhibición por el retiro de Michel Platini, en Nancy, en 1987. También estuve en Dubái con Diego. No puedo entenderlo. Era un jugador hermoso y un hombre hermoso, pero estaba metido en las drogas. No puedo entenderlo”, expresó.

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