EL REALITO, EL NEGOCIO DE FOX Y MARCELO QUE SIGUE SANGRANDO A LOS POTOSINOS

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• El proyecto de la presa El Realito, vendido como la salvación hídrica para San Luis Potosí, resultó ser un contrato ventajoso a 25 años que enriquece a unos cuantos.

Lo que en 2003 se promocionó como la solución definitiva al desabasto de agua en San Luis Potosí, terminó siendo el negocio redondo del ex presidente Vicente Fox y el ex gobernador Marcelo de los Santos. Bajo el cobijo de la herencia maldita panista, ambos orquestaron el proyecto de la presa El Realito y su acueducto. Sin embargo, detrás del discurso de progreso se escondía una red de moches millonarios que garantizó el enriquecimiento de sus promotores mientras condenaba el futuro hídrico de los potosinos.

El atraco se consumó en 2009, cuando la Comisión Estatal del Agua, el Interapas y la empresa Aquos Realito firmaron un contrato abusivo por 25 años, teniendo a De los Santos como testigo de honor. A meses de dejar el cargo, el entonces gobernador autorizó un endeudamiento de mil 500 millones de pesos, dejando una bomba de tiempo financiera. Posteriormente, la administración de Fernando Toranzo recibió la obra sin cuestionamientos, concluyéndola y poniéndola en operación en 2015, pese a las graves deficiencias de origen.

Desde el año 2018, la infraestructura comenzó a exhibir su pésima calidad, pues la cortina de la presa presentó fisuras que provocaron la fuga de miles de litros y el acueducto acumula a la fecha 97 fallas técnicas, seis de ellas ocurridas tan solo en el presente año. La consecuencia directa de esta negligencia es brutal, pues miles de hogares potosinos llegan a pasar semanas y hasta meses sin recibir una sola gota de agua.

Hoy, San Luis Potosí es rehén de este fraude monumental. Cancelar el convenio resulta financieramente imposible por las penalizaciones estipuladas, lo que obliga al estado a pagar 22 millones de pesos mensuales por un servicio deficiente que no concluye sino hasta 2034. La obra, que inicialmente tuvo un costo de 2 mil 500 millones, terminará sangrando al erario con más de 6 mil 500 millones de pesos, lo que resulta en un precio altísimo que la ciudadanía sigue pagando por la avaricia de ex mandatarios a los que nunca les importó la gente.

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