🔊 Escuchar esta nota informativa:
EL NEGOCIO DE BIENESTAR
La bandera de la Honestidad Valiente nomás no logra ondear en San Luis Potosí.
Un nuevo escándalo de corrupción y opacidad sacude los cimientos de la delegación federal del Bienestar, arrastrando directamente a su titular, Guillermo Morales.
Ahora se vienen nuevos enjuagues que operan dentro del programa “La Escuela es Nuestra”, diseñado para apoyar a los planteles más necesitados y que hoy sirve de caja chica para unos cuantos.
Las reglas de operación dictan que los comités de padres de familia deben asignar libremente los recursos para las mejoras escolares.
Pero la realidad es otra: desde las oficinas de Bienestar se operan maniobras para imponer a constructores aliados.
El resultado es el peor escenario posible: las obras quedan abandonadas, las escuelas sin mejoras y el dinero evaporado.
La información apunta a un desfalco inicial de 600 mil pesos en un solo plantel, donde el constructor cobró pero jamás hizo el trabajo.
Y lo peor es el destino del botín: un jugoso 30% de esa cantidad cae en cuentas bancarias particulares.
Nos dicen que presuntamente fue depositado a las cuentas de Don Memo.
EL LABERINTO DE MILLONES
La política de la Capital se mueve rápido, pero la transparencia camina a paso de tortuga.
La reciente aprobación en el Cabildo de San Luis Potosí para contratar una deuda a corto plazo por 200 millones de pesos enciende las alarmas.
Bajo el argumento de salvar el Programa de Obras, la administración del alcalde PRIANISTA Enrique Galindo optó por la vía del endeudamiento exprés tras el fracaso de la subasta de predios municipales, frenada por amparos ciudadanos.
Financiar infraestructura no es el pecado, el verdadero problema es la densa neblina que rodea el acuerdo.
Mientras el Ayuntamiento se escuda en el aval de calificadoras internacionales, regidores de oposición y legisladores locales coinciden en una exigencia legítima: ¿dónde están las condiciones claras de este préstamo?.
Un crédito de esta magnitud, justificado como un “adelanto de ingresos”, no puede manejarse a puerta cerrada.
La ciudadanía tiene derecho a saber qué banco ganará con los intereses, cuáles son las tasas pactadas y el destino exacto de cada centavo.
Prometer que la deuda se pagará antes de concluir el trienio es una promesa política, no una garantía financiera.
La Capital merece luz, no más opacidad.
¿ Y EL ALCALDE ?
Pues el Alcalde Galindo otra vez se fue de viaje.
Nos dicen que ayer andaba en Aguascalientes en busca de patrocinios y pasando la charola para financiar su precampaña a la Gubernatura.
Tal vez fue con el esposo de la Gobernadora de Aguascalientes, el ex coordinador de los diputados panistas Luis Alberto Villareal, experto en moches.
Villarreal fue Alcalde de San Miguel de Allende y fue el creador del fondo de los moches durante el sexenio de Felipe Calderón, cuando repartían recursos a los alcaldes a cambio de moches, y asignaban las obras a sus cuates los constructores.
Tal vez a Galindo le brillaron los ojitos y ya se frota las manitas.















