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EL BERRINCHE DEL ALCALDE
Quien terminó robándose los reflectores, aunque no precisamente por una demostración de liderazgo, fue el alcalde de Ciudad Valles, David Medina. Cuentan quienes estuvieron presentes en el evento del Partido Verde del pasado viernes que el edil simplemente no pudo disimular el disgusto que le provocó ver la atención que recibió José Luis Romero Calzada, mejor conocido como “Tecmol”. Desde el inicio del evento comenzaron a notarse las caras largas y el evidente malestar del presidente municipal, quien observó cómo dirigentes, funcionarios y militantes del Verde se acercaban a saludar al polémico personaje con cordialidad e, incluso, con muestras de respaldo político.
Dicen que el ambiente cambió por completo cuando Tecmol fue invitado a subir al templete principal. Mientras unos aplaudían y otros aprovechaban para saludarlo, el alcalde vallense comenzó a mostrar señales de incomodidad. Los presentes aseguran que la molestia era inocultable y que el gesto serio fue transformándose en un evidente berrinche político. En lugar de guardar la compostura que exige un evento público, decidió hacer mutis de manera abrupta.
Lo que más llamó la atención fue la forma en que abandonó el lugar. Sin despedirse de dirigentes, invitados o compañeros de partido, David Medina descendió del escenario y optó por retirarse por la parte trasera, evitando cualquier contacto con los asistentes. La escena fue comentada durante el resto del evento, pues para muchos resultó impropio que un alcalde reaccionara de esa manera solo porque otro personaje concentró la atención de los presentes.
En política, las formas cuentan tanto como el fondo. Nadie discute que puedan existir diferencias, simpatías o incluso rivalidades al interior de un mismo proyecto, pero quienes aspiran a mantenerse vigentes saben que el protagonismo no siempre será exclusivo. La madurez política también se demuestra al saber compartir el escenario y entender que los eventos partidistas son espacios para fortalecer la unidad, no para exhibir diferencias personales.
Los comentarios no tardaron en multiplicarse entre la militancia. Hubo quienes interpretaron la actitud del edil como una muestra de inseguridad política, mientras que otros consideraron que el desplante terminó beneficiando más a Tecmol que al propio alcalde. Al final del día, el episodio dejó más preguntas que respuestas y volvió a colocar a David Medina en el centro de la conversación, aunque por motivos poco favorables.
Dicen que los berrinches duran unos minutos, pero las imágenes permanecen mucho tiempo. Y, en política, una mala escena suele costar mucho más que una simple molestia pasajera.














