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OTROS DATOS, OTRA CIUDAD
En Palacio Municipal insisten en que todo marcha sobre ruedas. Enrique Galindo asegura tener “otros datos” y minimiza las denuncias del presidente de la Canacope, quien ha señalado la falta de vigilancia, el incremento de robos y la ausencia de diálogo con el Ayuntamiento. Mientras los comerciantes exhiben en redes sociales videos captados por sus cámaras de seguridad, el alcalde sostiene que la percepción es distinta. Basta caminar por el Centro Histórico para escuchar el reclamo de quienes aseguran sentirse abandonados. Pero cuando se gobierna pensando más en la siguiente campaña que en la ciudad, la realidad suele verse desde muy lejos.
LA LEY EN LA MESA
Todo apunta a que esta misma semana comenzará a tomar forma la nueva legislación que sustituirá a la llamada Ley Serrano. Cuentan que la discusión reunirá a universidades, organismos empresariales, abogados, periodistas, académicos, defensores de derechos humanos, representantes de los tres poderes y especialistas en inteligencia artificial. La intención, aseguran, es construir una norma mediante el consenso y dejar claro que no busca limitar la libertad de expresión ni regular a los medios de comunicación, sino establecer reglas para el uso responsable de la inteligencia artificial y sus efectos en la vida pública. La apuesta será que el diálogo pese más que la confrontación.
EL LODO DE SIEMPRE
Conforme se acerca el calendario electoral vuelven a aparecer las viejas prácticas. Páginas anónimas en redes sociales que se presentan como medios de comunicación comienzan a difundir descalificaciones, rumores y acusaciones sin rostro ni responsable. La estrategia es conocida: desgastar adversarios mediante campañas de lodo y sembrar dudas antes que pruebas. Desde el Gobierno del Estado insisten en que ese fenómeno debe enfrentarse porque termina afectando a familias, instituciones y ciudadanos. La recomendación sigue siendo la misma: acudir a medios con directorio, responsables identificables y trabajo periodístico verificable, antes de creer cualquier publicación anónima.
LOS MISMOS MÉTODOS
No es casualidad que las guerras digitales reaparezcan cada tres años. Operadores políticos vuelven a contratar espacios anónimos para instalar narrativas, fabricar escándalos o presumir investigaciones que nunca se acreditan. La receta es simple: repetir una mentira hasta convertirla en conversación pública. Por eso el debate sobre las cuentas sin responsable vuelve a tomar fuerza en San Luis Potosí. La libertad de expresión es un derecho que nadie discute, pero también lo es el derecho de la ciudadanía a recibir información verificable. Entre el periodismo y el anonimato interesado existe una diferencia que nunca debería perderse de vista.














