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PATILLAS Y NO OREJAS
La reunión del gabinete dejó más de uno con cara larga. El gobernador Ricardo Gallardo aclaró, entre bromas, que no hubo jalón de orejas, sino de patillas, pero el mensaje fue más que serio. Cuentan que varios funcionarios recibieron un fuerte llamado de atención por el bajo ritmo de trabajo y por estar más concentrados en el 2027 que en cumplir con sus responsabilidades. La advertencia fue clara: quien no entregue resultados podría estar viviendo sus últimos días en el gabinete. No todo fueron reproches. También hubo reconocimiento para el área de seguridad, luego de que la presidenta destacara a San Luis Potosí entre los estados con mayor reducción de delitos de alto impacto. Los aplausos fueron para quienes, dijeron, se juegan la vida todos los días. En política, los resultados pesan más que las aspiraciones.
EL AGUA MÁS CARA
Otra raya más al tigre para el Interapas y el Ayuntamiento capitalino. En la Junta de Gobierno se puso sobre la mesa una propuesta para incrementar las tarifas del agua antes de que termine el año. La noticia cayó como balde de agua fría entre usuarios que todavía enfrentan desabasto, fugas, drenajes colapsados e inundaciones durante la temporada de lluvias. Como si eso no bastara, también se plantea mejorar compensaciones y prestaciones para personal operativo. La combinación resulta difícil de explicar: un servicio ampliamente cuestionado y, al mismo tiempo, una solicitud para cobrar más. Mientras la ciudadanía reclama soluciones, la discusión gira en torno a nuevos cobros. El reto para las autoridades será convencer a los usuarios de pagar más por un servicio que, para muchos, sigue quedando a deber.
LA BOMBA ANUNCIADA
En los corrillos políticos ya comenzó a correr el rumor de que en los próximos días podría abrirse un nuevo frente de cuestionamientos sobre la distribución de agua mediante pipas. Versiones que circulan entre distintos actores hablan de presuntas irregularidades en contratos y proveedores, aunque hasta ahora no existe información oficial que confirme esos señalamientos. Lo cierto es que el tema ya empezó a calentar el ambiente y más de uno espera que, si existen elementos, sean presentados ante las autoridades competentes. Porque una cosa son las versiones que alimentan la conversación política y otra muy distinta las pruebas que puedan sostener una investigación. En tiempos donde abundan las filtraciones y los expedientes mediáticos, la transparencia sigue siendo la mejor respuesta para despejar cualquier duda.














