La victoria de la Selección Mexicana Femenil por 1-0 sobre su similar de Brasil deja un saldo positivo en el marcador, y lecciones a considerar de cara a la recta final de la eliminatoria mundialista.
Más allá del festejo por el gol de Greta Espinoza al minuto 75, el encuentro funcionó para evaluar al conjunto azteca contra un rival de alta exigencia donde quedaron expuestos los contrastes entre el resultado final y el desarrollo del juego colectivo ante una potencia mundial.

DOMINIO SUDAMERICANO EN LA PRIMERA PARTE
El primer tiempo fue un monólogo de la Canarinha, que evidenció una superioridad física y una presión alta que asfixió la salida nacional. En este lapso, la falta de precisión en los circuitos de pase obligó al conjunto local a recurrir al trazo largo, dividiendo balones que pocas veces encontraron destinatario. La figura de la guardameta Esthefanny Barreras emergió como el pilar fundamental para mantener el cero, sumando atajadas clave que evitaron la caída del marco mexicano en momentos críticos.

LA ALTURA ALIADA DE LAS MEXICANAS
Un factor determinante, y poco explorado en la crónica inmediata, fue la gestión de la altitud de la Ciudad de México, que desfondó a las brasileñas. A pesar de la ventaja geográfica, el equipo mexicano no logró establecer posesiones largas que permitieran desgastar al rival sudamericano, optando por un intercambio de transiciones rápidas que también mermó el fondo físico de las locales. La falta de contundencia brasileña fue el otro gran protagonista de la tarde, la escuadra visitante registró tres impactos directos en los postes que pudieron cambiar el rumbo del partido, primero un travesaño, otro de un remate dentro del área, ante una mala marca y un tercer aviso en el complemento que sentenció la mala fortuna de las atacantes cariocas.

TIENEN MATERIAL PARA SORPRENDER
Hacia el cierre, el ingreso de futbolistas de jerarquía como Charlyn Corral permitió que México encontrara en la táctica fija la llave del triunfo. Sin embargo, la dependencia de las individualidades para resolver escenarios de apremio sigue siendo una constante. De cara a la eliminatoria mundialista, el reto del cuerpo técnico radica en consolidar un plan de juego colectivo que trascienda el chispazo personal. Competir en la élite internacional, donde los márgenes de error ante equipos europeos y norteamericanos son mínimos, exigirá una preparación física y estratégica a conciencia, donde el orden defensivo y la efectividad en el área sean la norma y no la excepción. Se ganó en confianza porque el equipo tiene excelentes jugadoras que pueden dar mucha más y ese es el trabajo de sus entrenadores. Gran triunfo que deben festejar y mañana a trabajar el doble.















