El verdadero caminito a la escuela en la Huasteca

🔊 Escuchar esta nota informativa:

Staff / El Mañana

A las siete de la mañana, el café ya humea en la mesa de la cocina en Tamazunchale. Doña Carmen hace cuentas: cuadernos, lápices, zapatos que ya no le cierran al más pequeño y la mochila que el año pasado aguantó a duras penas con un cierre roto. Para miles de familias en la Huasteca potosina, el arranque del ciclo escolar solía ser un auténtico dolor de cabeza financiero.

Sin embargo, en los últimos cinco años (2021-2026), bajo la gestión del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, el pulso cotidiano de los hogares ha tenido un respiro con la entrega masiva de paquetes escolares gratuitos. Ver llegar las mochilas, los uniformes y el calzado directamente a las manos de los niños ha significado para los padres de familia dejar de apretarse el cinturón de más en el mes de agosto.

Del río crecido al aula segura

A nivel de banqueta, el cambio también se mide en tranquilidad mental. En comunidades donde las escuelas antes sufrían con cada temporada de lluvias —con salones improvisados a la orilla de los afluentes que ponían en alerta a todo el pueblo ante el menor desbordamiento—, el programa de reubicación ha mudado los planteles a terrenos firmes. Saber que los hijos ya no corren peligro mientras toman clases es una paz que ninguna estadística puede igualar.

Y si de transformar la rutina se trata, para los jóvenes el salto ha sido generacional. En Matlapa, por ejemplo, estrenar el nuevo edificio de la Universidad Intercultural (UICSLP) significó que muchos muchachos pudieran cursar una carrera profesional sin tener que despedirse de su familia para emigrar a la capital del estado. Hoy el trayecto al salón de clases es local, con instalaciones modernas y la posibilidad de construir un futuro sin salir de la región.

El recreo sin pantallas

Finalmente, la convivencia diaria en la escuela también ha dado un giro debido a los retos modernos. Maestros y papás coinciden en el alivio que representa poner orden al uso de teléfonos celulares y pantallas dentro de las primarias y secundarias, buscando que los alumnos dejen el vicio del teléfono y vuelvan a correr, platicar cara a cara y concentrarse en el recreo.

Entre la mochila nueva sobre el respaldo de la silla, el alivio de no temerle a la crecida del río y la universidad a la vuelta de la esquina, la Huasteca escribe su día a día con acento educativo.

Shares