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Staff / El Mañana
Descubre qué chismecito real salió a la luz sobre el verdadero ojito derecho de la fallecida monarca británica, y créenos que no es ni William ni Harry.
¡Ay, mis comadres del chisme real! Resulta y resalta que por años nos tragamos el cuento de que los príncipes William y Harry eran los únicos dueños de las llaves del corazón de la abuelita más famosa del planeta, la mismísima reina Isabel II. Pero la triste y jugosa verdad acaba de salir a flote desde los pasillos de Buckingham, dejando a todo el mundo con la boca abierta y los chismes a flor de piel.
Aunque los tabloides británicos se gastaban la tinta hablando de los pleitos de Harry o las apariciones de William, la realidad es que el puesto de honor absoluto lo ocupaba un miembro de la familia mucho más callado, lejano a los reflectores y sin títulos nobiliarios rimbombantes que andar presumiendo por las alfombras rojas.
Se trata ni más ni menos que de Peter Phillips, el primogénito de la princesa Ana, quien desde el minuto uno se metió al bolsillo a la soberana por el simple hecho de ser el primer nieto en llegar a la familia. Con 51 años de edad a cuestas cuando nació el muchacho, la reina experimentó por primera vez la dulce locura de la abuelitud, tejiendo una complicidad que los medios de comunicación y revistas especializadas como Tatler han confirmado hasta el cansancio.
A diferencia de sus famosos primos, Peter creció sin cargar con el pesado título de príncipe ni las obligaciones de andar cortando listones o saludando a la multitud, lo que le permitió tener una relación mucho más relajada y de pura confidencia con la matriarca de los Windsor. ¡Imagínense nomás las pláticas de sobremesa en los castillos de Balmoral y Windsor!
Por si fuera poco, el muchacho siempre se ha ganado la vida trabajando en cosas terrenales como el automovilismo y la organización de eventos, muy alejado de los escándalos de la realeza moderna. Así que olvídense de las peleas entre hermanos, porque el verdadero consentido de la reina siempre caminó por la sombrita y sin hacer mucho ruido.















