- Entre las afectaciones más visibles se encuentran cortes del servicio de agua y deficiente recolección de basura.
Staff/ El Mañana
La severa crisis financiera que enfrenta el municipio de Tamuín ya golpea directamente la vida cotidiana de habitantes, luego de que el embargo del 76 por ciento de las participaciones federales dejara prácticamente sin capacidad operativa al ayuntamiento para atender servicios básicos.
El problema se agrava debido a la débil recaudación local, ya que el impuesto predial apenas genera entre 2.5 y 3.1 millones de pesos al año, cantidad insuficiente para compensar las retenciones automáticas derivadas de la deuda bancaria heredada por administraciones pasadas.
Entre las afectaciones más visibles se encuentra la constante parálisis de la Dirección de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Tamuín (DAPAST), organismo que enfrenta recurrentes cortes en el suministro por la falta de recursos para cubrir pagos de electricidad ante la Comisión Federal de Electricidad, situación que afecta directamente a cientos de familias.
La falta de liquidez también redujo drásticamente las rutas de recolección de basura por la escasez de combustible, mientras diversas colonias permanecen con deficiencias en el alumbrado público y otros servicios esenciales. A ello se suma la suspensión de obras públicas municipales y conflictos laborales derivados del incumplimiento de prestaciones y laudos pendientes.
El deterioro financiero mantiene al municipio atrapado en una crisis que continúa profundizándose y afectando la estabilidad social y económica de la población. Mientras tanto, el exalcalde Rafael Rodríguez Pérez, señalado como uno de los principales responsables del origen de la deuda que hoy ahoga las finanzas municipales, continúa sin consecuencias legales visibles.

















