Rioverde, S.L.P. — Ya no saben qué inventar los rateros. En pleno centro de Rioverde, los medidores de agua se han convertido en el nuevo “negocio”, y los delincuentes andan de compras como si fueran souvenirs.
El SASAR reporta que los hurtos se concentran en zonas de alta afluencia como la calle del Comercio y el primer cuadro. El problema no es solo el robo: cada vez que arrancan un medidor, dejan las tomas abiertas y el agua sale como si fuera fuente pública… solo que sin gracia, desperdiciando miles de litros de agua potable.
Lo más irónico es que todo pasa bajo la mirada de las cámaras del C3 de la Guardia Civil Municipal, esas que supuestamente vigilan, pero que al parecer andan de adorno. El organismo ya interpuso denuncias y exige más seguridad, porque si esto sigue, la ciudad terminará con más fugas que fuentes históricas.
Mientras tanto, la ciudadanía se queda con dos corajes: el primero, por el saqueo descarado; y el segundo, por ver cómo se riega el agua que tanto falta… como si Rioverde fuera Venecia.
















