Encarece la flor de cempasúchil en Aquismón

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Staff / El Mañana

La baja cosecha y los fletes desde la sierra disparan los costos del producto tradicional para los altares del Día de Muertos.

La proximidad de las festividades de Todos los Santos encendió los focos amarillos en el comercio local del municipio de Aquismón, donde los revendedores y cosecheros confirmaron un alza considerable en los precios de la flor de cempasúchil. El fenómeno responde directamente a una disminución marcada en los volúmenes de cosecha dentro de las parcelas de la zona, lo que redujo la oferta disponible justo en la temporada de mayor demanda por parte de las familias de la región.

El encarecimiento de la tradicional flor anaranjada se percibe tanto en la cantidad de producto como en el ajuste de las tarifas cotidianas. En las calles aledañas a la zona comercial y la plaza central de la cabecera municipal, los ramos se comercializan en rangos que van de los 30 a los 50 pesos; sin embargo, los propios clientes reconocen que la cantidad de tallos por manojo es notablemente menor en comparación con los volúmenes distribuidos durante los años anteriores.

A pesar del impacto directo en el bolsillo, los pobladores han optado por mantener sus compras habituales para cumplir con el montaje de las ofrendas a sus difuntos. Entre los consumidores prevalece la comprensión hacia el esfuerzo que implica el cultivo en las zonas de difícil acceso de la cordillera, ya que entienden que el proceso requiere semanas de cuidados agrícolas, jornadas pesadas de corte y el pago de fletes para trasladar la mercancía desde las comunidades altas hasta el punto de venta.

Por su parte, los productores que bajan desde los núcleos rurales de la sierra enfrentan sus propios costos de operación, los cuales reducen de forma drástica sus márgenes de ganancia. Además de los gastos de transporte público —que pueden alcanzar hasta los 100 pesos por viaje diario con carga—, muchos adultos mayores dedicados al campo deben contratar peones locales para el deshierbe de las parcelas y la cosecha de los botones florales antes de salir al mercado.

Ante la limitada capacidad económica de los compradores, los vendedores informales aplican esquemas flexibles de comercialización para no perder la mercancía perecedera. Quienes expenden el producto prefieren fraccionar los rollos de acuerdo con el dinero que porte el cliente en ese momento, garantizando que ninguna familia se quede sin adornar sus tumba o altar mientras aseguran la salida del inventario durante los días más fuertes de venta en la plaza principal.