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Staff / El Mañana
La propiedad de lujo de Nicolas Cage en Malibú sufrió severos daños luego de que un enorme socavón colapsara la entrada principal durante la madrugada.
Ni teniendo una cuenta bancaria multimillonaria te salvas de que la mismísima naturaleza te haga una mala jugada. La que anda con el Jesús en la boca es la estrella de Hollywood Nicolas Cage, pues resulta que la tremenda mansión que se compró con bombo y platillo en las exclusivas playas de Malibú, California, por la friolera de 10.5 millones de dólares, amaneció este martes con un panorama digno de película de terror.
Y es que la madrugada de este 8 de septiembre de 2026, la tranquilidad de la zona se fue directo al caño cuando un enorme y terrorífico socavón se abrió justo enfrente de su residencia. De acuerdo con los reportes frescos que llegan desde tierras gringas, el terreno cedió de golpe y porrazo, tragándose por completo la entrada vehicular y dejando el acceso convertido en un verdadero voladero de escombros y tierra floja. ¡Casi nada, mis chulos! El susto que se debió llevar el actor debió ser monumental al ver que la inversión millonaria literal se le va desmoronando bajo los pies.
La propiedad, adquirida recientemente por el protagonista de cintas taquilleras, se encuentra ahora bajo la lupa de los servicios de emergencia y protección civil de California, quienes acordonaron el área ante el peligro inminente de que el agujero siga creciendo con las rachas de viento y la inestabilidad del suelo costero. Las imágenes del boquete son de esas que te dejan el ojo cuadrado, mostrando cómo la fuerza de la erosión no respeta ni portones de superestrellas ni cuentas de alcurnia.
Hasta el momento, el equipo del actor no ha soltado prenda sobre si se encontraba dentro de la residencia al momento del colapso, ni tampoco si evaluarán desalojar el lugar de manera preventiva ante la amenaza latente de que la estructura principal sufra daños mayores. Lo que es un hecho, mis estimados lectores, es que ni con todo el oro del mundo se puede comprar la paz cuando los cerros y las calles deciden venirse abajo.
Mientras tanto, los vecinos de la exclusiva zona residencial de Malibú también andan con los pelos de punta temiendo que el fenómeno geológico siga avanzando y arrastre más propiedades lujosas hacia el fondo del abismo. Así que ya lo saben, en este mundo de ricos y famosos, las tragedias naturales también cobran factura al por mayor, recordándonos que la madre naturaleza siempre manda.















