Ericka Segura

La Presa de San José ya no es solamente un cuerpo de agua invadido por lirio acuático. Se convirtió en el reflejo más preciso de cómo funciona la política pública en San Luis Potosí, mucha declaración y una alarmante ausencia de claridad. Lo verdaderamente preocupante no es el lirio; es el nivel de improvisación institucional con el que pretenden convencernos de que ahora sí existe un “rescate integral”.

El problema comenzó desde el momento en que cada autoridad salió a contar una versión distinta. Mientras el diputado morenista Cuauhtli Fernando Badillo Moreno presume inversiones federales millonarias y adelanta fechas, alcances y megaproyectos futuros, la propia Comisión Estatal del Agua admite que ni siquiera tiene confirmado presupuesto específico para retirar el lirio. Peor aún, el Ayuntamiento capitalino prácticamente se enteró del supuesto plan por terceros. Así de desarticulado está el tema más delicado para el estado, el agua.

Y ahí aparece el verdadero fondo político. Porque esto ya no parece un proyecto técnico; parece una disputa por protagonismos rumbo a los tiempos electorales que vienen. Todos quieren colgarse la medalla del saneamiento antes de explicar cómo funcionará realmente. La presa terminó convertida en plataforma política.

Lo delicado es que San Luis Potosí ya vivió esta película. En la administración de Xavier Nava también se prometió acabar con el lirio con maquinaria, anuncios espectaculares y recursos que nunca quedaron del todo claros. El resultado fue exactamente el mismo, la presa siguió contaminada y el lirio regresó más fuerte. Nadie rindió cuentas y la opacidad terminó alimentando la sospecha pública sobre el destino del dinero.

Hoy la historia huele peligrosamente parecida. Porque cuando un diputado sabe más que las propias dependencias técnicas, cuando los municipios desconocen los alcances del proyecto y cuando las fechas mediáticas aparecen antes que los dictámenes ambientales, lo mínimo que debe existir es desconfianza.

Por eso resulta incómoda —pero necesaria— la exigencia de Cambio de Ruta para pedirle a las autoridades documentos, cronogramas, presupuestos y responsables concretos. En otras palabras, pruebas. Porque en San Luis Potosí ya aprendimos que el problema no es anunciar rescates hidráulicos; el problema es que casi siempre terminan ahogados entre la improvisación, la opacidad y el oportunismo político.

La Presa de San José sigue cubierta de verde. Pero debajo del lirio lo que realmente flota es otra cosa, años de abandono gubernamental disfrazados de soluciones de temporada.

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El Mañana San Luis

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