- Las precipitaciones volvieron a inundar la capital potosina y reavivaron las críticas por la falta de mantenimiento urbano y las prioridades del gobierno municipal.
Staff/ El Mañana
Bastaron unas horas de lluvia para que la capital potosina volviera a mostrar una realidad que cada temporal se encarga de recordar. Calles convertidas en ríos, vehículos atrapados, tránsito colapsado y ciudadanos enfrentando los costos de una infraestructura que sigue sin responder a las necesidades de una ciudad en constante crecimiento.
La noche del lunes dejó una de las imágenes más comentadas en la zona de la salida a Guadalajara, donde una gasolinera terminó prácticamente bajo el agua. La escena rápidamente se viralizó y se convirtió en símbolo de una problemática que no distingue colonias populares ni sectores residenciales.
Desde luego, las lluvias son fenómenos naturales que ningún alcalde puede controlar. Lo que sí puede atender una administración municipal es el mantenimiento de drenajes, alcantarillas, colectores pluviales y sistemas de desagüe. Cuando estos trabajos preventivos no son suficientes o simplemente no se perciben, las consecuencias terminan reflejándose en las calles y en el bolsillo de los ciudadanos.
Las críticas volvieron a dirigirse hacia el alcalde Enrique Galindo Ceballos, quien en semanas recientes ha mantenido una intensa agenda política fuera de la capital. Para muchos ciudadanos resulta difícil entender que mientras aumentan los reclamos por baches, desabasto de agua, coladeras colapsadas e inundaciones, la prioridad parezca estar en eventos públicos, giras y actividades que algunos ya identifican como parte de una estrategia rumbo al 2027.
Porque una fotografía con estampitas puede generar conversación en redes sociales, pero no evita que una colonia se inunde. Y mientras algunos parecen más ocupados en construir posicionamientos políticos, los capitalinos siguen esperando soluciones que les permitan transitar por una ciudad menos vulnerable cada vez que aparecen las lluvias.
















