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Staff/El Mañana
La incapacidad de previsión de la administración municipal de Salinas vuelve a golpear directamente a los ciudadanos. El reciente anuncio sobre la interrupción total del suministro de agua potable en la cabecera municipal expone una alarmante pasividad institucional ante la vulnerabilidad de la población.
Resulta inaceptable que el gobierno local acepte sin alternativas el paro de los pozos de abastecimiento por nueve horas continuas, una medida que además se repetirá de forma sistemática durante los próximos cuatro domingos. Ante este escenario, la respuesta del Ayuntamiento se ha limitado a difundir un simple aviso de aviso en redes sociales para pedir “comprensión”, evadiendo su responsabilidad de garantizar un servicio hídrico fundamental.
En lugar de cruzarse de brazos, la autoridad municipal debió estructurar un plan de contingencia inmediato, coordinando la distribución gratuita de agua mediante pipas para abastecer a los hogares, comercios y sectores más necesitados durante la suspensión.
La falta de gestión y de coordinación con la CFE no puede utilizarse como pretexto para trasladar el costo del mantenimiento a la comunidad. La función pública exige capacidad operativa y logística de emergencia, no comunicados de resignación que dejan secas a miles de familias salinenses.


















