Villa de Zaragoza.— La calma de los caminos rurales duró lo que un suspiro. El fin de semana, el exregidor priista y excandidato a la alcaldía, Rafael Cárdenas Govea, fue asesinado mientras manejaba su camioneta por el carril La Bonita, un tramo donde la única constante últimamente son los sobresaltos.
Los vecinos -que ya viven con la adrenalina a medio tanque por la inseguridad diaria- escucharon varias detonaciones que rompieron la quietud.

Al acercarse, encontraron la camioneta detenida y al exfuncionario sin vida en el interior. La escena quedó marcada por el mismo guion de siempre: un ataque directo, ni un agresor.
Autoridades estatales llegaron a la zona, acordonaron el lugar y permitieron que Servicios Periciales levantara el cuerpo y comenzara la investigación. La misma historia de siempre: protocolos impecables… pero cero avances reales. Hasta el momento, no se tiene ni una pista sobre los responsables, lo que mantiene a los habitantes tensos y resignados.
Mientras tanto, en Villa de Zaragoza la vida sigue, aunque con un ojo en la milpa y el otro en la inseguridad que se pasea como si fuera la dueña del pueblo.
















