La Secretaría de Seguridad del Estado confirmó que los curas potosinos son blanco de robos y extorsiones, sobre todo en el Altiplano
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SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., 14 de octubre de 2025. — Ni sotana ni crucifijo alcanzan ya como escudo. En San Luis Potosí, varios sacerdotes han sido víctimas de robos, extorsiones y hasta detenciones “express” en carreteras del Altiplano, donde el miedo viaja de copiloto.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Jesús Juárez Hernández, reconoció que los delitos comunes también tocan las puertas de las iglesias, aunque —según él— “no hay casos recientes de agresiones directas”. Vamos, como si el susto en la carretera no contara.
Juárez explicó que cuando un sacerdote denuncia una amenaza, la Secretaría actúa de inmediato para “evaluar y desactivar la situación”. Aunque no dio cifras, aseguró que se mantienen operativos de vigilancia, porque ya se sabe que el crimen no respeta ni credos ni sotanas.
Sin embargo, la cosa se pone fea en el Altiplano, donde varios sacerdotes han sido interceptados por hombres armados, que los interrogan, los asustan y luego los dejan ir, como si fuera una bendición forzada. “Son retenes breves”, dicen los reportes… pero suficientes para rezar tres rosarios seguidos al llegar al templo.
En un estado donde los caminos parecen más inseguros que el confesionario de Judas, la fe se pone a prueba hasta en los trayectos más rutinarios.
Por ahora, la Secretaría insiste en que mantiene vigilancia y que “no hay focos rojos”, aunque los padres ya saben: mejor un Ave María antes de salir, por si acaso.
















