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Ciudad de México 1 septiembre 2026.- La escultora Geles Cabrera (1926-2026), una de las primeras profesionales del País en esta disciplina artística, falleció a los 100 años, cumplidos apenas el 2 de agosto.
“Una figura fundamental de la escultura en México”, la calificó en su cuenta de X el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), que de noviembre de 2025 a abril de este año presentó una exposición individual dedicada a su larga trayectoria.
Geles Cabrera, Partituras corporales se tituló la muestra que reunió un centenar de piezas de diversos tamaños y materiales, desde su característico uso de la piedra hasta algunas con motores o hechas con fibras.
“A lo largo de una trayectoria de más de siete décadas, desarrolló una obra centrada en la figura humana y abrió camino a nuevas generaciones de creadoras”, destacó, por su parte, el INBAL, instancia que condecoró a la escultora con la Medalla Bellas Artes 2023 en la disciplina de Artes Visuales, que recibió su hijo Rafael Cano.
Ángeles María Cabrera Alvarado, originaria de Ciudad de México, comenzó a crear sus primeras esculturas con el papel maché de la fábrica que tenía su padre, un ingeniero que elaboraba decorados art nouveau para casas residenciales.
Su tía, Rosario Cabrera, fue responsable de las Escuelas de Pintura al Aire Libre promovidas por José Vasconcelos. De modo que la afición por el arte era acaso una herencia familiar para Geles, quien por las mañanas asistía a la Academia de San Carlos y por las tardes a la Escuela de Danza.
Dicha preparación como bailarina influiría profundamente en su manera de entender la forma, el equilibrio y el movimiento. En su práctica escultórica, interesada casi desde el inicio de su carrera por la representación del cuerpo humano, trasladó principios de la danza y la música con el ideal de liberar la escultura de la contemplación y convertirla en acción.
Al cerrar la fábrica de su padre en 1947, la familia se mudó a Cuba, donde la artista continuó su formación en la Academia de San Alejandro; ahí conoció al pintor Wifredo Lam.
Su trabajo le valió, entre 1948 y 1949, el segundo y primer premio del Salón de Bellas Artes de La Habana.
Ya de vuelta en México, a fines de los 40, completó sus estudios en La Esmeralda, y fue por ese tiempo cuando se distanció del realismo para explorar diversas formas de representación de la corporalidad humana.
Con esos cuerpos dotados de vitalidad, erotismo y gozo, características inusuales para la escultura de su época, comenzó a despuntar en un periodo en el que su disciplina era casi exclusiva de los hombres.
“Sin duda, es una pionera dentro de la práctica escultórica, y ahí radica su importancia”, resaltaría Joshua Sánchez, curador de la muestra del MPBA.
Cabrera fue invitada a formar parte en la fundación del Salón de la Plástica Mexicana, el cual estableció su primera sede en la Galería Mont-Orendáin, donde Geles realizó su exposición inicial, convirtiéndose en la primera escultora mexicana en exhibir su obra de forma individual, con apenas 22 años.
Acostumbrada a trabajar sola en su estudio y en el taller de fundición, se enfrentaría luego al reto de crear una obra monumental. Fue su amiga Ángela Gurría, quien la invitó a sumarse al grupo que más tarde se conocería como Gucadigose, acrónimo formado por los apellidos de sus integrantes: Gurría, Cabrera, Díaz, Goeritz y Sebastián.
De 1966 y hasta los 90, exhibió su obra en un espacio diseñado y mantenido por ella misma, el ya extinto Museo Escultórico, en Coyoacán, primero de su disciplina en México.
En 2018, Pedro Reyes le curó también una muestra en el Museo Experimental el Eco.
“Merece un funeral en Bellas Artes”, publicó en redes el escritor Pablo Berthely Araiza.














