- Dicen que el asesino recorre los caminos rurales con apoyo de sus familiares
Foto: Especial
VILLA DE LA PAZ / MOCTEZUMA / CHARCAS, S.L.P.— Hay un personaje que debiera estar tras los barrotes y en cambio anda jugando al escondite en el Altiplano potosino. Se trata de Samuel N., el presunto feminicida de Nancy Ayala, quien según denuncias ya pasa más rutas secundarias que camioneta de reparto.

El crimen lo cometió en Dallas, Texas, en septiembre de 2024, cuando Nancy, madre de cuatro chavos, recibió un balazo que puso fin a su vida. Las imágenes filtradas demuestran que la historia de “defensa propia” que el sujeto tejió es más ficticia que telenovela barata.
Lo grave es que después de cruzar la frontera, Samuel N. se refugió en su terruño del Altiplano, moviéndose por rancherías, caminos olvidados y zonas donde el WiFi ahí nomás pega —y posiblemente con ayuda de familiares. Las comunidades de Moctezuma y Charcas están señaladas como zonas “seguras” para el tipo.

Mientras tanto, autoridades estadounidenses y mexicanas siguen jugando a quién lo atrapa primero. Y las madres de Nancy, junto con los cuatro niños, continúan esperando una justicia que no llega. El mensaje del pueblo es claro: si te matas a alguien, no basta con cruzar la frontera, porque aquí también habrá memoria… tarde o temprano.
El humor negro del asunto es que el “invisible” juega en casa, pero todos lo ven. Y la impotencia empieza a pesar más que las balas.
















