🔊 Escuchar esta nota informativa:
TRAS BAMBALINAS
Por Juan de la Plaza
Durante años, hablar de la Feria Nacional Potosina era hablar de conciertos, juegos mecánicos, cerveza y uno que otro artista que alcanzaba para presumir cartel. Hoy el asunto es bastante más grande. La FENAPO 2026 se encamina a convertirse en uno de los principales escaparates turísticos, culturales y económicos de San Luis Potosí, y de paso en una de las apuestas políticas más visibles del gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
Del 7 al 30 de agosto, la capital potosina tendrá 24 días para recibir una avalancha de visitantes. La expectativa de superar los nueve millones de asistentes parece enorme, pero basta revisar la cartelera para entender por qué desde ahora hoteles, restaurantes, transportistas y comerciantes comienzan a hacer cuentas.
Katy Perry, Mötley Crüe, Bizarrap, Gloria Trevi, Lila Downs, Kenia OS, Santa Fe Klan, Ramón Ayala, Los Tigres del Norte y Sin Bandera forman parte de una programación que difícilmente puede encontrarse junta, y mucho menos gratuitamente, en otra feria del país.
Ahí está precisamente una de las claves del modelo que Gallardo ha construido alrededor de la FENAPO: utilizar el espectáculo masivo como ancla para atraer visitantes y convertir esa concentración de personas en consumo, ocupación hotelera, promoción turística y derrama económica.
Porque cada visitante que llega deja algo más que una fotografía para las redes sociales. Come, utiliza transporte, compra, se hospeda, visita otros lugares y mueve una cadena económica que termina beneficiando desde grandes establecimientos hasta pequeños comerciantes.
Y mientras algunos todavía reducen la discusión a cuánto cuesta traer a determinado artista, la apuesta parece estar en cuánto dinero genera para San Luis Potosí tener millones de personas circulando durante casi un mes.
Pero la FENAPO tampoco quiere vivir solamente de los reflectores del Foro de las Estrellas. La Expo Ganadera, el pabellón artesanal, la muestra gastronómica, los espectáculos ecuestres, las exposiciones comerciales y la presencia de los municipios mantienen una parte esencial de la feria: mostrar la identidad y riqueza de las cuatro regiones.
Este año hay además una apuesta todavía más marcada por las familias. Peppa Pig Play Zone y Transformers Reto Energon, experiencias oficiales de Hasbro, estarán gratuitamente en el Pabellón Cuatro, además de un circo familiar. Si los padres ya tenían razones para acudir por los conciertos, ahora los niños también tendrán las suyas.
Y ahí aparece otra diferencia que no debe pasar inadvertida: acceso gratuito, conciertos gratuitos, juegos mecánicos y nuevas atracciones familiares sin costo. La gratuidad se ha convertido en el sello político de la feria y, al mismo tiempo, en una fórmula para ampliar su alcance social.
La transformación de la FENAPO tampoco ocurrió de la noche a la mañana. Gallardo entendió desde el inicio de su administración que una feria de estas dimensiones podía convertirse en una enorme campaña de promoción del estado. Los resultados de las últimas ediciones terminaron por colocar a San Luis Potosí en el radar nacional durante agosto.
Por eso, la edición 2026 será también una prueba de capacidad. Nueve millones de visitantes significan seguridad, movilidad, limpieza, servicios públicos, protección civil y logística a gran escala. Un cartel espectacular sirve para atraer multitudes; atenderlas correctamente es lo que distingue a una feria consolidada.
En unas semanas comenzará la fiesta y, si las proyecciones se cumplen, la FENAPO volverá a demostrar que dejó de ser simplemente el evento de agosto para convertirse en un auténtico polo turístico, cultural y económico.
Y eso, aunque algunos todavía no quieran verlo, también es política.














