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Staff / El Mañana
- La emoción por el pase a octavos de final en el Mundial desató la locura en el centro; la raza armó el bailongo pero se pasaron de la raya al mover naves a la mala.
El partido contra Ecuador nos tuvo con el corazón en la garganta, pero el silbatazo final desató una auténtica locura colectiva que se vivió como una fiesta nacional, y en Ciudad Valles la raza no se quiso quedar atrás.
En cuanto se amarró el pase de la Selección Mexicana a los octavos de final, miles de vallenses dejaron el trabajo, salieron de sus casas y se lanzaron en caravana directo al centro histórico para gritar con todo el orgullo verde.
Banderas monumentales, camisetas bien puestas, cantos y familias enteras con todo y niños abarrotaron las calles principales del municipio.
El ambiente era pura fiesta y júbilo, pero al calor de la emoción y la adrenalina del Mundial, a varios grupos de jóvenes se les pasó la mano y la celebración se desbordó por completo, rozando el peligro.
Entre las risas y los gritos, las turbas de aficionados empezaron a agarrar de “juguete” a los automovilistas que iban pasando.
Varios carros particulares fueron rodeados y sacudidos de arriba a abajo por decenas de personas.
Pero el video que ya se volvió superviral en redes sociales fue el de un autobús de pasajeros que terminó atrapado en el festejo; la gente lo rodeó por completo y comenzó a moverlo con fuerza, ante las miradas de sorpresa y miedo de los peatones.
Aunque afortunadamente la cosa no pasó de un susto y puras risas para los que andaban festejando, varios testigos del lugar recordaron que estas acciones son un riesgo enorme que puede terminar en una tragedia o con personas heridas.
Está bien chido celebrar y gritar por el Tri, pero la raza pide que se haga con orden, cuidando a la gente y sin causar daños a los vehículos para que la fiesta siga en paz.















