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Staff / El Mañana
La comunidad de Mantezulel se prepara para celebrar al santo patrono San Jerónimo en una capilla de nueva creación, modificando los tradicionales rituales que año con año se realizaban al interior de sus emblemáticas cuevas naturales.
Las tradiciones religiosas y culturales que dan identidad a las comunidades rurales de la región huasteca se alistan para vivir una de sus jornadas más esperadas del calendario anual, cuando los habitantes del ejido Mantezulel, en el municipio de Aquismón, San Luis Potosí, conmemoren la festividad en honor a San Jerónimo. Este rincón serrano, internacionalmente conocido por resguardar complejos subterráneos de gran valor ecológico y místico, albergará este próximo 30 de septiembre una serie de actividades litúrgicas marcadas por un acontecimiento histórico para los pobladores locales: la inauguración y bendición de un espacio de culto recién edificado que llevará el nombre del santo protector.
Históricamente, la devoción hacia San Jerónimo en esta localidad se ha manifestado mediante rituales ancestrales celebrados en las entrañas de sus famosas formaciones kársticas, particularmente en la Cueva del Sol, un paraje natural donde un impresionante haz de luz cruza el techo cavernoso para iluminar directamente una piedra venerada como símbolo sagrado. Sin embargo, para esta edición de la festividad, las autoridades eclesiásticas y los organizadores locales informaron que las ceremonias principales se trasladarán a la recién construida capilla comunitaria. Se prevé que las actividades den inicio formal a partir de las 16:00 horas con una solemne eucaristía, la cual contempla la participación especial de jerarcas de la grey católica de la zona, marcando un hito en la vida espiritual de las familias de la demarcación.
El entorno natural que enmarca esta celebración posee características geográficas extraordinarias que atraen a vacacionantes y especialistas durante todo el año. El complejo subterráneo de Mantezulel está integrado por tres cavidades principales: la Cueva del Sol, famosa por el fenómeno lumínico que recrea una cascada brillante sobre la roca tutelar; la Cueva del Aguacatillo, caracterizada por su rampa pétrea y un mirador de madera frecuentado por médicos tradicionales para rituales de sanación y limpias energéticas; y la Cueva del Gran Espíritu Santo, una imponente formación de ciento ochenta metros de longitud que impresiona por sus dimensiones. Estas maravillas geológicas se ubican dentro de un polígono protegido bajo la categoría de Monumento Nacional, donde además se efectúan solemnidades cada doce de diciembre dedicadas a la Virgen de Guadalupe y ceremonias especiales durante las temporadas de estiaje para pedir por las lluvias.
La transición de los rituales hacia el nuevo recinto religioso busca consolidar la organización comunitaria sin descuidar el respeto absoluto por el frágil ecosistema de las cuevas, permitiendo que tanto los lugareños como los visitantes procedentes de diversos puntos del estado y del país confluyan en un ambiente de devoción y convivencia pacífica. Con ello, Mantezulel reafirma su estatus como un bastión de tradiciones vivas en la Huasteca potosina, donde la fe católica se entrelaza armoniosamente con el misticismo natural de la sierra, ofreciendo a las nuevas generaciones un legado cultural que se fortalece con la habilitación de infraestructura comunitaria adecuada para sus festividades patronales.















