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Agencia Reforma
Guadalajara, Jalisco 11 septiembre 2026.- Presupuesto, cena de traje y vaquita: cinco formas de dar el Grito sin gastar de más al inicio de la quincena.
Celebrar el Grito de Independencia en familia no tiene que significar gastar de más apenas inicia la quincena. Entre el pozole, las bebidas, los adornos y las compras de último minuto, una noche mexicana puede llevarse una parte importante del ingreso recién recibido si no se establece un límite desde el inicio.
Antes de preparar la cena o enviar las invitaciones, conviene considerar los gastos que deberán cubrirse durante el resto de la quincena, como renta, servicios, transporte, despensa, colegiaturas o pagos pendientes. A partir de ese cálculo, cada familia puede definir cuánto dinero puede destinar a la celebración sin comprometer sus finanzas.
Cómo ahorrar en la cena del Grito
1. Definir un presupuesto antes de comprar
El primer paso es establecer una cantidad máxima para la noche mexicana. Ese dinero debe cubrir todo lo relacionado con la reunión: comida, bebidas, hielo, botanas, desechables, transporte o decoración.
Por ejemplo, si una familia decide destinar 800 pesos a la celebración, puede dividir el gasto entre alimentos, bebidas y artículos necesarios. Si al hacer la lista de compras la cifra supera ese límite, es preferible reducir opciones del menú, eliminar gastos no indispensables o repartir los costos entre asistentes.
Tener un presupuesto claro permite evitar compras impulsivas y ayuda a distinguir entre lo necesario para convivir y aquello que sólo incrementa la cuenta final.
2. Organizar una cena de traje
Una forma práctica de evitar que una sola persona absorba todos los gastos es organizar una cena de traje. Cada familiar o invitado puede llevar un elemento acordado con anticipación: el platillo principal, las guarniciones, bebidas, postre, hielo, botanas o servilletas.
La clave es distribuir los pendientes antes del 15 de septiembre para no terminar con alimentos repetidos o compras de último momento. Un mensaje en el grupo familiar puede ser suficiente para asignar responsabilidades.
3. Hacer una vaquita con una cuota fija
Otra alternativa es hacer una vaquita. Esta estrategia consiste en acordar una cooperación antes de comprar para reunir un presupuesto común y adquirir únicamente lo necesario para la cena.
Si asistirán ocho personas adultas y cada una aporta 150 pesos, el fondo será de 1,200 pesos. Con ese dinero se puede definir el menú, comprar ingredientes y contemplar algunos artículos básicos para la reunión.
Antes de fijar la cuota, es importante aclarar qué incluirá: comida, bebidas, decoración, hielo o desechables. Entre más claro sea el acuerdo, será más fácil que todas las personas conozcan el gasto y evitar que alguien termine pagando más de lo previsto.
La vaquita también ayuda a poner un límite. Si el dinero reunido no alcanza para un menú muy amplio, se puede elegir una opción más sencilla y rendidora, sin recurrir a préstamos ni a la tarjeta de crédito
4. Elegir un menú sencillo y rendidor
No es necesario preparar demasiados platillos para tener una buena noche mexicana. Elegir un menú sencillo permite calcular mejor las porciones, reducir desperdicios y comprar sólo los ingredientes necesarios.
El pozole, la tinga, las tostadas, los tacos de guisado o una taquiza casera son opciones que pueden rendir para varias personas y adaptarse a distintos presupuestos. Los complementos también pueden mantenerse básicos: salsas, cebolla, lechuga, limones, rábanos y tostadas.
Conviene evitar comprar “por si acaso”, una práctica que suele dejar alimentos sin consumir y elevar el gasto final. Un solo platillo principal, acompañado de guarniciones y una bebida preparada en casa, puede ser suficiente para una reunión familiar.
5. Comparar precios y reutilizar decoración
Las compras anticipadas permiten comparar precios entre supermercados, mercados, tianguis y comercios locales. Antes de pagar, vale la pena revisar distintas opciones, hacer una lista cerrada y respetarla para evitar que los antojos o promociones aparentes eleven el gasto.
Comprar ingredientes de temporada, elegir presentaciones adecuadas para el número de asistentes y preparar alimentos en casa puede resultar más económico que pedir comida preparada o adquirir productos de último momento.
La decoración tampoco tiene que llevarse una parte importante del presupuesto. Banderines, manteles, papel picado y accesorios tricolores de años anteriores pueden reutilizarse. Otra opción es elaborar adornos sencillos con cartulina, papel de china o materiales disponibles en casa.
El objetivo es celebrar el sentimiento patrio sin que la fiesta se convierta en un derroche de la quincena recién recibida. Con un presupuesto definido, una cena compartida y compras planeadas, las familias pueden dar el Grito y disfrutar la convivencia sin comprometer el dinero destinado a necesidades, pagos y pendientes del resto del periodo.















