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- Grupos ciudadanos organizan peticiones formales ante el evidente rezago
Staff/El Mañana
El Altiplano potosino decidió poner las cartas sobre la mesa. El Gobierno del Estado encendió los reflectores sobre tres grandes proyectos de infraestructura en Guadalcázar y Matehuala para garantizar que el progreso no devore el entorno natural.
La evaluación se dio en el seno del Comité Técnico de Cambio de Uso de Suelo, un espacio donde la Sedarh y la Segam sentaron a la mesa a quienes de verdad le saben al tema.
En la lista de revisión entraron la Mina El Huizache y la ambiciosa Autopista Entronque 75D–Matehuala C. Tampoco se salvó de la lupa el Banco de Tepetate Las Campanas, ubicado en La Pila.
Ahí no hubo espacio para corazonadas: académicos, líderes comunitarios y expertos forestales desmenuzaron el impacto de cada metro cuadrado de obra antes de soltar cualquier firma.
El foco estuvo en cuidar el agua subterránea, frenar la erosión del terreno y blindar a la flora y fauna local de la maquinaria pesada.
Al final, la consigna es clara: si los proyectos quieren ver la luz verde, tendrán que alinearse sin excusas a las reglas de la sustentabilidad.
El Gobierno del Estado condicionó la aprobación de tres proyectos de infraestructura clave en Guadalcázar y Matehuala —una mina, una autopista y un banco de material— a la revisión estricta de su impacto ambiental.
















