Fotos: Especial
SAN LUIS.- Ir al Seguro Social en San Luis Potosí ya no es para curarse, es para terminar más enfermo del coraje. La raza ya no aguanta más el desorden que se carga la delegada Angélica Cristina Rodríguez Nester, pues en las clínicas locales lo único que abunda es la desorganización y la falta de respeto al derechohabiente.
En la Clínica 50, el panorama está para llorar. Desde las 5 de la mañana, cuando todavía ni sale el sol, ya hay una fila de gente, la mayoría abuelitos que apenas pueden sostenerse, que esperan horas bajo el frío con la esperanza de que les den una ficha. Lo peor es que, después de mediodía de estar de pie, muchos se van con las manos vacías y la cita para “quién sabe cuándo”.

Y si por milagro logras pasar con el doctor, ahí viene el segundo round: la farmacia.
Pacientes que necesitan sus medicinas para la presión o la diabetes se topan con el clásico “no hay, regrese luego”. La frustración está a tope porque el descuento en la nómina llega puntual, pero las pastillas nomás no aparecen.
Pero el caos no es exclusivo de la 50.
En Nicolás Zapata y otras unidades, las citas con especialistas están más saturadas que el camión en hora pico. No hay coordinación, el personal no se da abasto y la infraestructura se está cayendo a pedazos.
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