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FIRMA EU Y ARABIA SAUDÍ ACUERDO NUCLEAR

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Madrid, España 22 julio 2026.- Estados Unidos ha anunciado este miércoles que ha alcanzado un importante acuerdo de cooperación nuclear pacífica con Arabia Saudí que podría allanar el camino para que Riad pueda enriquecer uranio para su programa nuclear civil.

“Estos acuerdos reflejan el compromiso compartido de nuestras dos naciones para fortalecer las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Arabia Saudí, proporcionando prosperidad en casa y seguridad a nuestros aliados en el extranjero”, ha señalado el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, en un comunicado.

El acuerdo, firmado entre Wright y el ministro de Energía saudí, Abdulaziz bin Salmán, facilitará el acceso de las empresas estadounidenses al programa de energía nuclear de Arabia Saudí, lo que “beneficiará a la industria, a los trabajadores y a las cadenas de suministro de Estados Unidos, al tiempo que ayudará a satisfacer las necesidades energéticas saudíes”.

Según ha detallado el Departamento de Energía estadounidense, el acuerdo –que tendrá ahora que ser revisado por el Congreso– “sienta las bases legales para una asociación multimillonaria que durará décadas y que promoverá varios objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear”.

En concreto, permitirá ampliar las exportaciones de tecnología nuclear estadounidense; crear empleos bien remunerados en Estados Unidos y un crecimiento económico a largo plazo; fortalecer la postura de Washington en materia de energía y seguridad nacional, así como reforzar las normas mundiales de no proliferación y profundizar la asociación estratégica entre ambos países.

Por su parte, el Ministerio de Energía de Arabia Saudí ha anunciado también la firma del acuerdo, que “tiene como objetivo fortalecer la cooperación entre ambos países en el uso pacífico de la energía nuclear y facilitar el intercambio de conocimientos, experiencia y tecnologías”, según ha descrito en su propio comunicado.

De este modo, subraya el texto, Washington y Riad buscan “consolidar la cooperación bilateral de conformidad con los más altos estándares internacionales de seguridad nuclear, protección nuclear y no proliferación”.

EXPERTOS EN NO PROLIFERACIÓN ALERTAN DE UN PRECENDENTE PELIGROSO

Aunque los anuncios de ambos gobiernos no abordan la apertura al enriquecimiento de uranio por parte de Arabia Saudí, información acerca del mismo publicada horas antes del anuncio por ‘The Wall Street Journal’ sí apuntaba en esta dirección, como también lo hacía un informe de tres páginas enviado por la Casa Blanca al Congreso a principios de este año y del que se ha hecho eco la agencia Bloomberg. En dicho documento, Washington abogaba por compartir tecnología nuclear sensible con Riad, incluyendo una posible cooperación en el enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento de plutonio.

Esta posibilidad indicaría un giro en la política de Estados Unidos sobre la no proliferación, argumento bajo el cual el enriquecimiento y el reprocesamiento de uranio gastado han estado explícitamente prohibidos en compromisos bilaterales similares firmados en el pasado con otros países, como Japón.

De hecho, la publicitación de este acuerdo ha suscitado ya críticas de la oposición y, sobre todo, ha hecho saltar las alarmas de múltiples expertos.

Por parte de la oposición al Gobierno de Trump, el representante demócrata Gregory Meeks, del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, se ha mostrado “profundamente preocupado” por el acuerdo, alegando que, según la información del mismo que ha trascendido hasta el momento, “erosionaría significativamente los estándares de no proliferación vigentes”.

“Todo acuerdo debe incluir límites apropiados al enriquecimiento y reprocesamiento, así como el Protocolo Adicional del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA)”, ha subrayado.

Por otro lado, el exsubsecretario de Estado de para Seguridad Internacional y No Proliferación, Thomas Countryman, quien dirigió las negociaciones de 123 acuerdos anteriores, ha advertido en un comunicado de la ONG Foreign Policy for America que “esta política revierte 50 años de liderazgo estadounidense en la arquitectura global de no proliferación y aumenta el riesgo de que otros países recurran al enriquecimiento y reprocesamiento como parte del desarrollo de una capacidad latente para fabricar armas nucleares”.

En el mismo documento, la exembajadora Laura Kennedy, exrepresentante de Estados Unidos ante la Conferencia de Desarme y el OIEA, se ha mostrado “firmemente contraria” al pacto nuclear anunciado, que ha considerado “contrario a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos” y que, ha asegurado, “sentaría un precedente peligroso en toda esta región volátil, incluyendo los esfuerzos para impedir que Irán adquiera armas nucleares”.

A su vez, la embajadora Bonnie Jenkins, exsubsecretaria de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Internacional bajo la administración de Joe Biden, ha señalado que mientras la Casa Blanca “insiste una y otra vez en que ‘no podemos permitir que Irán desarrolle un arma nuclear’ (…), estamos aceptando un acuerdo nuclear con Arabia Saudí”. “No está claro que exista una estrategia para la región ni un camino a seguir para la no proliferación nuclear, a pesar de nuestra persistente justificación para la guerra con Irán: impedir que desarrollen un arma nuclear”, ha acusado.

Por su parte, la directora de No Proliferación de la ONG Arms Control Now (Control de Armas Ahora), Kelsey Davenport, ha argumentado en redes que, aunque “el secretario de Energía afirme que el acuerdo de cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudí mantiene ‘los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación’, no es así”.

Citando la información de ‘The Wall Street Journal’, Davenport alega que “este acuerdo abandona estándares clave de no proliferación y sienta un precedente nefasto”. “Estados Unidos ha apoyado durante mucho tiempo los esfuerzos para universalizar el Protocolo Adicional (PA), un acuerdo de salvaguardias del OIEA más intrusivo que se negoció después de que quedara claro que los acuerdos de salvaguardias integrales eran insuficientes para proteger contra la proliferación”, ha explicado, citando como ejemplos de ello a “Irak y Corea del Norte en la década de 1990”.

Este protocolo, expone, “otorga al OIEA mayor acceso a sitios e información (nucleares), así como más herramientas para investigar pruebas de actividades no declaradas y desvío de uranio”.

“Si bien el Protocolo Adicional no es obligatorio para los miembros del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), se reconoce como una buena práctica: existen más de 140 Protocolos Adicionales”, ha anotado antes de destacar que, “además, existe un apoyo bipartidista de larga data para exigir que los Estados cuenten con PAs como parte de los acuerdos de cooperación nuclear de Estados Unidos”.

En su lugar, “Estados Unidos está sustituyendo esta herramienta por un acuerdo bilateral de salvaguardias, que aparentemente se aplicará solo a sitios específicos”, ha advertido la experta nuclear, que alerta de que, “aunque incluya algunos buenos mecanismos, existe el riesgo de que entre en conflicto con el OIEA y siente un precedente nefasto”.

“Negociar acuerdos personalizados con cada Estado socava el régimen de salvaguardias del OIEA. También existe el riesgo de que otros Estados proveedores, como Rusia, negocien acuerdos bilaterales similares, en lugar de permitir que el Organismo cumpla con su función”, ha planteado.

Ante esta coyuntura, Davenport ha argumentado que “el Congreso debe hacer preguntas difíciles a la Administración Trump” y, “si el acuerdo es inadecuado, (…) debería votar en contra”.

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