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Staff / El Mañana
La mítica banda de rock celebró cuatro décadas de trayectoria en el Palacio de los Deportes, pero la gran ausencia de Jay de la Cueva desató el chisme y la furia de los fans.
La legendaria banda Fobia tiró la casa por la ventana para celebrar sus 40 años de trayectoria musical con dos conciertazos abarrotados en el Palacio de los Deportes. Sin embargo, el verdadero tema de conversación entre la raza no fue precisamente el setlist de la noche, sino la tremenda y sospechosa ausencia de Jay de la Cueva, quien brilló por su ausencia tras ser cepillado del proyecto por sus propios compañeros.
La bronca se remonta a los reclamos que el propio músico soltó hace meses, revelando que los mandamases del grupo decidieron darle gas sin previo aviso y cerrarle las puertas de la gira de reencuentro. Cuentan los enterados que el mismísimo Paco Huidobro ya no tragaba las ínfulas de estrella que se gastaba el melenudo baterista, por lo que prefirieron contratar a Elohim Corona para que se armara el show en tierras chilangas mientras la banda invitaba a Titán para calentar motores.
Lejos de quedarse a llorar sus penas en la banca, el desairado artista demostró que trae tablas de sobra y se lanzó en chinga al festival Tecate Península para palomear con los Panteones Rococó. Mientras unos aplauden la decisión de Fobia de seguir adelante sin importar los egos, los fans más veteranos lamentan que una de las alineaciones más icónicas de los noventa siga rota por culpa de las soberbias y los pleitos de camerino.
La polémica sigue dando vueltas en todas las redes sociales y demuestra que las cuatro décadas de historia musical de la agrupación vienen cargadas de resentimientos, facturas pendientes y mucho drama detrás de los amplificadores. El público rockero se divide entre quienes defienden la pureza del grupo y los que extrañan los carismáticos desplantes de Jay arriba del escenario.


















