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– Brigadistas y vecinos estuvieron a merced de un incendio que pudo evitarse.
Staff/ El Mañana
El incendio que consumió amplias zonas de La Lomita no solo devastó vegetación y generó pánico entre las familias; también confirmó lo que los habitantes han denunciado desde hace meses: la falta de presencia municipal en las comunidades y la ausencia de una estrategia real de prevención.
Las autoridades admitieron que el fuego fue provocado, un hecho que no sorprende a los vecinos, quienes acusan que el municipio ha permitido que prácticas clandestinas de quema se repitan sin consecuencias.
Elementos de protección Protección Civil municipal y Estatal, Bomberos de BMW, Conafor, vecinos y voluntarios enfrentaron por horas un fuego descontrolado. Entre humo denso y condiciones extremas, lograron contener lo que pudo convertirse en una tragedia mayor. La escena, sin embargo, evidenció una dura realidad: la comunidad se organiza mejor que la autoridad que debería protegerla.
Además, vecinos señalan que no existen patrullajes permanentes, que los reportes por quemas ilegales rara vez reciben respuesta inmediata y que, cada temporada, la historia se repite porque el municipio actúa solo cuando el daño ya está hecho.
El incendio en La Lomita volvió a mostrar que la reacción institucional llega tarde, por lo que la comunidad exige vigilancia reall y sanciones ejemplares. Para los habitantes, este siniestro no es un accidente aislado: es el resultado directo de una administración que ha fallado en su deber de proteger a su gente y su territorio.















