- Llamas consumen décadas de flora
Staff/El Mañana
Autoridades y ciudadanos de Lagunillas sofocaron el pasado miércoles un incendio de grandes dimensiones en El Quelitalillo.
El siniestro, alimentado por ráfagas de viento y material seco, exhibió la fragilidad del ecosistema local ante condiciones climáticas extremas que facilitaron su propagación.
El alcalde Sergio Izaguirre informó que el control se logró mediante una estrategia conjunta entre cuerpos de rescate y voluntarios civiles.

Si bien se evitó una tragedia en zonas habitacionales, la emergencia evidenció que la falta de limpieza previa en predios aumentó el riesgo de ignición en terrenos vulnerables.
El impacto ambiental resultó severo tras la pérdida de cactáceas como la pitaya y el garambullo.
Al ser ejemplares de lento crecimiento, su destrucción representó un golpe directo al sustento de las familias recolectoras de Lagunillas, quienes enfrentarán una interrupción productiva de varios años.
Finalmente, el ayuntamiento mantuvo la vigilancia para descartar reactivaciones.
Este evento dejó clara la urgencia de mejorar la gestión de riesgos y la conciencia ciudadana para proteger el patrimonio natural del municipio frente a futuras temporadas de estiaje.

















