Por Joseph Malone de la Paz
Como si fuera meretriz recién llegada al burdel del pueblo, al Festival Potosino de Clarinete y Saxofón los parroquianos querían echarle el guante: el secretario de Cultura, el secretario de educación, la secretaria de turismo y hasta la hija del director de la Escuela Estatal de Música. Todes se lo querían colgar, hasta que Martín Rodríguez dio el manotazo y asumió el control del evento.
Dada la calidad de la docencia que se imparte en la escuela antes citada y las conexiones con docentes de otros paíes, a la escuela se le ocurrió organizar este festival para el deleite de quienes disfrutan el sonido de estos instrumentos de viento. Pero no tenía idea cómo organizarlo y producirlo.
El director del SEER convocó a reuniones con “les” titulares. Se lo presentaron a Cultura, y luego a Turismo pero no quisieron costearlo porque la invitación fue hecha fuera de su presupuestación anual, es entendible. La Sege propuso tomarlo, pero asumiendo el crédito; abusando de su parentesco, la hija del director, Salvador Gerardo Waldo Moreno, quien también es maestra de esa escuela, lanzó una sentencia bizarra: “el Festival es del sindicato” y por supuesto que todas estas ofertas exasperaron a Martín Rodríguez, que notó lo único que querían era alzarse el moño. Su convocatoria de ayuda sólo se llenó de trabas y problemas.
Así que dio un manotazo en la mesa y asumió la mejor decisión: quien organizaría el Festival sería el propio Sistema Educativo Estatal Regular. A ninguno le gustó la decisión. Protágonica y poco útil, Yolanda quería su foto junto al cartel; Juan Carlos Torres iba por todas las canicas con o sin patrocinio; Mario García se resignó y ofreció logística y Claudia Waldo sintió que el SEER le arrebataba una decisión que sólo ella podía tomar porque tiene el control real en dicha escuela.
El Festival comenzó ayer y tendremos que esperar su desarrollo para conocer cómo le fue a esta híbrida edición, pero hoy, Martín Rodríguez aprendió dos lecciones: no es lo mismo ser escopeta que pato y, a pocos meses de que se definan las candidaturas a los diversos cargos públicos para la elección 2027: no hay amor sin interés, mucho menos en el servicio público.
















