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TRAS BAMBALINAS
Por Juan de la Plaza
A falta de resultados tangibles de su desempeño como alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos quiere promoverse políticamente a través de las historias de ficción que pretenden estar basadas en la realidad y producidas por las plataformas con la temática del combate al narcotráfico en el viejo régimen, cuando es del dominio público de que cuando fue comisionado de la Policía Federal demostró su incapacidad y negligencia al violar los derechos humanos.
Fue blanco de denuncias de abusos, investigaciones y recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, no se trata únicamente de acusaciones políticas, sino de hechos documentados por un organismo oficial que difícilmente encajan en una historia de policías ejemplares como se quiere presentar.
La estela de violencia que lo distinguió al frente de la Policía Federal es tan grave que no tuvo el valor para presentarse en los debates que se organizaron en las dos campañas electorales de la alcaldía: tuvo miedo, se achicó y sigue sin tener respuestas claras y coherentes sobre su fracaso como jefe policiaco del sexenio de Enrique Peña Nieto, quien no se tocó el corazón para cesarlo y expulsarlo del país, Galindo contribuyó al desmoronamiento del sistema priista con sus actos de barbarie en Michoacán, Oaxaca y Ciudad de México.
Un ejemplo demoledor: la masacre de Tanhuato, Michoacán, el 22 de mayo de 2015. La CNDH documentó la ejecución arbitraria de 22 civiles a manos de policías federales, además de otras cuatro muertes, con actos de tortura y alteración de la escena para tratar de encubrir a los policías. Una página muy incómoda para cualquier biografía de héroes uniformados que ahora presentan alterada en una serie de Netflix con base a una historia a modo de Héctor de Mauleón.
Hay otras manchas que echan abajo el discurso de legalidad y honestidad del alcalde Galindo, su tío, Julio Alfredo Ceballos Alonso, es un expolicía de leyenda negra que fue detenido el 4 de diciembre de 2010 durante un operativo militar en las Suites Tame, ubicadas en plena avenida Carranza, junto con varios miembros de una célula de Los Zetas de Jesús Enrique Rejón Aguilar, “El Mamito”.
Galindo fue exhibido de hacer malabares con los militares para retirar el nombre de Ceballos Alonso del boletín de la Sedena y fue liberado pocos días después; el tío también fue figura clave de la represión del 1 de enero de 1986 siendo jefe de la judicial encabezó una golpiza de ancianos, mujeres y jóvenes en la Plaza de Armas, al menos se reconoció a una persona muerta.
Julio Ceballos es el mejor referente policiaco de Enrique Galindo, quien lo afirma con orgullo pese a los pésimos antecedentes que tiene, como los ingresos a prisión por venta de drogas, lesiones y otros delitos.
Con esta carta de presentación, la de encubrir a un familiar delincuente y peligroso desde un alto cargo federal, qué podrá decir Galindo Ceballos en un debate político-electoral en el 2027, ¿o tampoco asistirá?
















