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Activan en la capital el fin de semana de “prevención” con filtros anti alcohol, lo que perciben como casería vehícular.
Staff/ El Mañana
San Luis Potosí volvió a vivir el ya clásico fin de semana de “prevención”… o al menos así lo vende la administración municipal. Bajo ese argumento, el alcalde Enrique Galindo Ceballos desplegó nuevamente filtros antialcohol en pleno Centro Histórico, particularmente en la calle Universidad, donde más que inhibir riesgos, se percibió un operativo de cacería vehicular.
Mientras colonias enteras siguen esperando patrullajes constantes ante robos y violencia cotidiana, el músculo policial se concentra —curiosamente— en zonas de alta circulación nocturna. Ahí, entre bares, restaurantes y turistas, los retenes no pasan desapercibidos: filas, molestias y multas que alimentan la sospecha de que la prioridad no es la seguridad, sino la recaudación.

Comerciantes y visitantes no tardaron en alzar la voz. Acusan que este tipo de operativos termina por ahuyentar la vida nocturna en lugar de ordenarla. Porque sí, nadie discute la necesidad de prevenir accidentes, pero cuando la estrategia parece más enfocada en la sanción que en la conciencia, el discurso oficial empieza a hacer agua (la que no hay en la capital por cierto).
Al final, el mensaje es contradictorio: por un lado se habla de reactivar el Centro; por el otro, se instala un cerco que lo vuelve menos accesible. Y así, entre torretas encendidas y alcoholímetros a la orden, la prevención termina sabiendo más a multa que a política pública.
















