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- Inseguridad, baches y desabasto contrastan con las constantes giras y apariciones mediáticas del presidente municipal.
Mientras el alcalde Enrique Galindo Ceballos realiza constantes giras por México y el extranjero al estilo de una celebridad, como la de hoy en la Ciudad de México, la capital enfrenta las consecuencias del descuido institucional. El ejemplo directo ocurrió anoche en el centro comercial El Dorado, donde una balacera derivada de la compraventa fraudulenta de un teléfono movilizó a la Guardia Civil Estatal. La policía municipal brilló por su ausencia en labores preventivas y arribó únicamente para tomar la fotografía.

Este hecho evidencia la fragilidad de su estrategia frente a una ola delictiva al alza que afecta tanto a colonias populares como a zonas residenciales y al Centro Histórico. Comerciantes y vecinos ven mermados sus patrimonios diarios ante el desinterés de la autoridad municipal, la cual ha dejado desprotegidos los sectores estratégicos sin implementar patrullajes efectivos.
La crisis se extiende al deterioro de los servicios urbanos. La proliferación de baches azota a sectores como la colonia Julián Carrillo y paraliza la Zona Industrial, afectando el traslado de trabajadores y mercancías, además de elevar el riesgo de accidentes viales. A la par, el organismo Interapas exige el cobro puntual del recibo hídrico entre señalamientos de malos manejos, sin garantizar el suministro constante de agua potable y obligando a las familias a pasar semanas o meses sin servicio.
En lugar de resolver las demandas prioritarias tras cinco años en el cargo, concentra sus esfuerzos y fondos públicos en la proyección de su imagen en busca de la gubernatura, incluyendo entrevistas en medios nacionales como la concedida hoy a Azucena Uresti.

















