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Staff/ El Mañana
Para el alcalde Enrique Galindo Ceballos, no hay sorpresa alguna: cada vez que alguien es detenido por la policía capitalina, asegura ser inocente o denuncia una detención ilegal. Un libreto repetido, según el edil, que no invalida la actuación policial ni las sanciones cuando así corresponde.
Galindo afirmó que la corporación ha mejorado en capacitación y condiciones laborales, y que los casos señalados se revisan conforme a protocolos. Todo, dijo, dentro del marco institucional y con apego a la normatividad, aunque las quejas sigan apareciendo con puntualidad casi diaria.
El detalle es que estas declaraciones llegan después de que el Congreso del Estado de San Luis Potosí emitiera exhortos formales para reforzar la capacitación de policías y agentes de tránsito, justamente por los señalamientos de abusos, detenciones arbitrarias y fallas en el debido proceso. Es decir, la capacitación no fue ocurrencia: fue instrucción.
Mientras desde el ayuntamiento se insiste en que la policía ya está mejor preparada, en la calle persiste la percepción de que el aprendizaje sigue “en proceso”. Así, entre detenciones, inconformidades y cursos obligatorios, la narrativa oficial y la experiencia ciudadana continúan sin encontrarse del todo.
















