Resultados dispares exhiben encuestas a modo; se promueven las favorables y se esconden las incómodas.
Staff/ El Mañana
En San Luis Potosí, la popularidad también se fabrica. Mientras una encuestadora coloca a Enrique Galindo entre los siete mejores alcaldes del país, otras lo mandan hasta los lugares 20 y 37. No es percepción: es contradicción pura.
Si las metodologías fueran serias, los números no brincarían de un extremo a otro. Pero aquí las encuestas parecen más herramienta política que ejercicio técnico. A través de la página Ciudadanos Observando fue expuesto el dato incómodo: el Ayuntamiento promociona con dinero público las mediciones que le favorecen… y desaparece las que lo exhiben mal calificado. La narrativa se compra, la crítica se esconde.
Y no es un caso aislado. Gobiernos y partidos han convertido a ciertas encuestadoras en fábricas de aprobación: muestras a modo, preguntas dirigidas y resultados “ajustados” para inflar imagen.
Así, lo que debería medir a la ciudadanía termina manipulando la percepción. Encuestas que no reflejan la realidad… la maquillan.
Porque al final, más que medir popularidad, algunas encuestas hoy solo sirven para una cosa: propaganda disfrazada de estadística.
TABLA COMPARATIVA
| Encuestadora | Posición nacional | Evaluación aproximada |
| Rubrum | 7° | 7.17 |
| Cripeso | 20° | 54.99% |
| Ranking Alcaldes de México | 37° | 46% |

















