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La administración del presidente municipal de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, ha convertido las inundaciones en una constante para miles de familias potosinas. A casi cinco años de gobierno, la capital continúa enfrentando los mismos problemas de cada temporada de lluvias, sin que exista una sola obra de infraestructura pluvial de gran alcance impulsada por el Ayuntamiento para atender de fondo esta problemática.
Desde su llegada a la alcaldía en 2021, el gobierno municipal ha privilegiado las obras de relumbrón y la promoción de la imagen personal del alcalde, mientras ha relegado inversiones estratégicas que realmente protejan el patrimonio, la movilidad y la seguridad de la población. El ejemplo más evidente es el puente a desnivel Manuel José Othón, que año tras año vuelve a inundarse con cada lluvia intensa, paralizando una de las principales vialidades de la ciudad y demostrando la incapacidad de la administración para resolver un problema plenamente identificado.
La omisión resulta todavía más grave porque el organismo operador Interapas cuenta desde hace años con estudios técnicos y proyectos ejecutivos para atender los principales puntos de inundación de la capital. Entre ellos destacan los colectores pluviales para el puente a desnivel Manuel José Othón, el puente de La Familia, en la zona poniente, así como la avenida Universidad y el sector de La Alameda, en el Centro Histórico, obras que permitirían conducir el agua hacia el bulevar Río Santiago para su desfogue y disminuir significativamente las afectaciones durante las lluvias.
Sin embargo, ninguno de estos proyectos ha sido ejecutado durante la administración de Enrique Galindo. La falta de voluntad política y de visión de largo plazo ha provocado que cada temporal repita el mismo escenario: vehículos varados, vialidades colapsadas, pérdidas económicas para comerciantes y ciudadanos, además de riesgos para la integridad física de quienes transitan por estas zonas. Mientras otras administraciones impulsaron infraestructura hidráulica para prevenir inundaciones, el actual gobierno ha optado por administrar la emergencia en lugar de resolverla.
La realidad es que las obras pluviales no generan inauguraciones espectaculares ni ofrecen el impacto mediático de otras acciones, pero son indispensables para el desarrollo urbano y la seguridad de la población. Esa parece ser la razón por la que permanecen archivadas, mientras el alcalde concentra sus esfuerzos en construir una plataforma política rumbo a la elección de 2027.
















