- Mientras el alcalde presume defensa de derechos, persisten cuestionamientos por el trato a mujeres críticas de su administración.
Staff/ El Mañana
Entre cafés, saludos y discursos sobre democracia, el alcalde Enrique Galindo Ceballos aprovechó un encuentro con representantes de medios de comunicación para reivindicarse como defensor de la libertad de expresión y aliado permanente del periodismo.

La escena ocurrió en un exclusivo recinto del Centro Histórico, mientras en distintos puntos de la capital continúan los reclamos por baches, inundaciones y servicios públicos deficientes. Ahí, el edil habló de la importancia de proteger el derecho a opinar, informar y cuestionar al poder.
Sin embargo, el mensaje no tardó en provocar reacciones entre sectores que recuerdan episodios donde mujeres críticas de la administración municipal denunciaron represalias, restricciones o decisiones que consideraron consecuencia de expresar opiniones incómodas para el gobierno capitalino.
Los señalamientos adquieren además una dimensión de género. Diversas voces han cuestionado que, cuando la crítica proviene de mujeres comunicadoras o ciudadanas, la tolerancia institucional parece reducirse considerablemente. Una paradoja difícil de ignorar para una administración que se presenta como promotora de derechos y libertades.
Así, mientras desde el micrófono se aplaude la libertad de expresión, desde fuera del escenario continúa la exigencia de que ese principio no sea únicamente una frase para discursos, sino una práctica que incluya también a quienes piensan distinto.

















