AUTOGOL PÚBLICO…
En Rioverde se dice que el alcalde, Arnulfo Urbiola Román, una vez más anda queriendo sacarle dinero a la gente hasta por debajo de las piedras, ya que ahora se le ocurrió vender boletos para rifar una playera de un exitoso jugador rioverdense que juega en el América.
El edil dice que todo lo recaudado va para los apoyos sociales, pero la población cuestiona: ¿y la recaudación del predial, apá?
EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS…
En Matehuala se habla sobre el pésimo actuar de los policías municipales, a quienes el alcalde, Raúl Ortega Rodríguez, los presume como ejemplo de rectitud y honradez, sin embargo, el pueblo tiene una percepción muy diferente.
Lo anterior se demostró cuando, en una revisión de rutina, elementos municipales se pelearon con toda una familia, demostrando prepotencia y uso desmedido de la fuerza.
PLANEACIÓN A DESTIEMPO…
En San Vicente Tancuayalab, la administración del alcalde, Gilberto González Zumaya, parece haber confundido el progreso con el desorden, ya que, las obras de pavimentación, que deberían representar un beneficio tangible para la población, avanzan a paso desesperantemente lento y sin una planeación clara.
Desde meses, mantienen obstruidos los pocos accesos existentes, afectando la vida diaria de vecinos, comerciantes y estudiantes que deben sortear calles cerradas y obras inconclusas.
NEGLIGENCIA INMINENTE…
En Tanquián de Escobedo dicen que resulta alarmante que el alcalde, Pablo Jonguitud Guerrero, haya tardado más de año y medio en garantizar algo tan elemental como el suministro de agua potable al Centro Médico Municipal.
No se trata de una obra extraordinaria ni de un logro de gobierno, sino de una obligación básica que debió cumplirse desde el primer día de su administración, más aún en un espacio donde se atienden enfermedades, heridas y emergencias.













