PREMIO A LA IGNOMINIA…
En Tampacán se dice que el alcalde, Santiago Rodríguez Posadas, dispuso del dinero municipal para irse a la CDMX y pagarse un “premio” que dizque le reconoce la “correcta” aplicación de políticas públicas en beneficio de la población; pero ¡oh sorpresa!, la federación coloca, en este inicio del 2026, al municipio entre los que tienen mayor rezago social, registrando un 77 % de su población viviendo en condiciones de pobreza.
Que alguien le diga al edil que el pueblo es quien califica, observa y, tal vez, solo tal vez, premia con un posible voto.
ALCALDE VIAJERO DEL ALTIPLANO…
Trascendió que el alcalde de Matehuala, Raúl Ortega Rodríguez, ya le anda copiando todo lo malo a su homólogo de la capital, como los viajes de placer que realiza a otras ciudades argumentando gestiones políticas que nunca benefician a sus respectivos gobernantes.
Se comenta que, lo que en realidad busca el edil matehualense, es desaparecer por un rato de su municipio tras los hechos violentos registrados ahí.
NI AMABLE, NI AMIGABLE…
En la capital potosina se comenta que flaco favor le está haciendo al alcalde viajero, Enrique Galindo Ceballos, su milusos, Gustavo Robledo Guillén, conocido como “el Gallo”, quien presume y se jacta de ser un matador de toros mientras su jefe hace campañas de bienestar animal, lo que queda como un doble discurso si mantiene a en su equipo de trabajo a personajes que gustan de la tortura de otros seres vivos.
Lo peor, es que el tal Gallo torero cobra más de 45 mil pesos mensuales, más lo que se le acumule en bonos y prestaciones.
EL MAL SAMARITANO…
Se comenta que en Villa de Arriaga el alcalde, Salvador López Amaro, ni por error se acordó de los cientos de peregrinos que cruzan su municipio en su camino a San
Juan de los Lagos, ya que no les proporcionó un operativo de seguridad o de protección civil municipal para protegerlos de la delincuencia o de cualquier otra situación que pusiera en peligro su integridad.
Dicen que el edil ya está acostumbrado a eso de que todo lo haga papá Gobierno Estatal, porque él ni un dedo mueve desde su cómoda oficina.
















