Ya no más la imagen romantizada de Morena como la esperanza de México. Los hechos recientes de la corrupción en la Secretaría de Marina, el huachicol fiscal, detenciones, asesinatos disfrazados de suicidios, han puesto punto final a esta idea que tanto pregonó el expresidente AMLO de un partido gobernante diferente, impoluto con su oración trinitaria del no robarás, no traicionarás al pueblo y no mentirás.
Ahora Morena enfrenta cuestionamientos de liderazgo, manejo de seguridad y disciplina fiscal, que impactan su imagen pública; las detenciones de marinos en operativos de seguridad y combate al huachicol junto con empresarios como el huasteco Héctor Manuel Portales Ávila, quien todo indica es un subordinado de Gerardo Sánchez Zumaya.
La percepción de incumplimiento de principios de austeridad del senador Noroña y muchos otros, la simulación de la Presidenta Sheinbaum que pretende convencer de que no pasa nada grave, solo se combate a la corrupción.
Su gira por todo el país servirá para pulsar el ánimo y mantenerse cerca de la militancia guinda.
Estará en San Luis Potosí el próximo sábado, donde se ha recrudecido el rechazo de Morena a ir en coalición con el PVEM del gobernador Gallardo, colocado de manera forzada al lado de los hermanos Monreal, éstos sí están en rebeldía, Morena incorporó en sus estatutos la prohibición de la sucesión familiar; Gallardo no está impedido de postular por el PVEM a su esposa la senadora González.
En SLP no se percibe al menos ahora un rechazo fuerte a la sucesión familiar gallardista, salvo el círculo rojo; sí será un escenario complicado que lo podría sortear Gallardo si opera con su maquinaria electoral aceitada que le dio más de 500 mil votos a su esposa.
Morena no está seguro aún si postula a Rosa Icela Rodríguez; el PRIAN podría ir con el alcalde Galindo, pero fuera de la capital no se ve que tenga los votos necesarios, será una elección de tercios, lo que favorecerá al PVEM.















