SIMPLE USO POLÍTICO…
En Matlapa trascendió que la alcaldesa, María de Jesús Rivera Rosales, tuvo una pésima organización del festejo del 10 de Mayo por querer quedar bien y regalar invitaciones a diestra y siniestra a las mujeres de todas las comunidades, a quienes se les prometió regalos, comida y sorpresas, pero a la mera hora, ni siquiera lograron entrar debido a que la galera de la cabecera municipal quedó muy chica para la gran cantidad de gente que llegó.
Dicen que, una vez más, la edil solo usó, insensiblemente, a las mujeres del municipio para vanagloriar su imagen y hacerle creer a todas que tiene un “buen corazón”.
FALTA DE VOLUNTAD…
En la comunidad de San Isidro Labrador, del municipio de San Antonio, dicen que los comerciantes instalados en las fiestas patronales reportan ventas muy bajas, problema que atribuyen al alcalde, Benito González Hernández, por no hacer la promoción y publicidad necesaria de dichas celebraciones, por lo que, esperan, que al menos este fin de semana puedan mejorar un poquito más y quedar tablas.
Los afectados comentan que no es la primera vez que al edil se le ve esa falta de voluntad, ya que, en otras comunidades, sus celebraciones también se vieron muy escasos de visitantes.
LOS DEJA A SU SUERTE…
En Cárdenas se rumora que el alcalde, Edgar Miguel Hernández Aguilar, abandonó a los peregrinos que parten desde el municipio hacia Alaquines para participar en las actividades religiosas del Santo Entierro, exponiendo su integridad física al caminar sobre la carretera en medio de la noche, situación que al edil no le importó ya que no les proporcionó ni una sola patrulla municipal para acompañarlos en el tramo perteneciente a su jurisdicción y evitar que sufran algún accidente o hecho delictivo.
PÉSIMO EJEMPLO…
En Rioverde se comenta que los funcionarios municipales son el pésimo ejemplo de cómo ignorar los reglamentos viales para beneficio propio, esto, luego de que evidenciaran al síndico del Ayuntamiento por dejar su carro en doble fila frente al Palacio Municipal hasta por cuatro horas.
Los rioverdenses solo esperan que su alcalde Batman, Arnulfo Urbiola Román, jale unas cuantas orejas y demuestre que ellos no están para hacer los que les dé la gana.















