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JUNIORCITO DE RANCHO…
En Santa María del Río se rumora que la alcaldesa, Isis Díaz Hernández, ya no sabe qué hacer con su hijo revoltoso luego de que fuera señalado por presuntamente agredir y amedrentar al director de la Casa de la Cultura, Jonathan Trejo, y obligarlo a renunciar a su cargo para que el juniorcito meta a amigos y conocidos de la Ciudad de México a la nómina dicha dependencia municipal.
Dicen en el pueblo que no es la primera vez que el hijito de la edil protagoniza un escándalo, ya que no hace mucho, supuestamente, se comportó muy prepotente y grosero con habitantes de varias comunidades que le reclamaron a su mamá la falta de apoyos sociales. ¡Ah y lo quiere hacer alcalde!
NI EN SU CASA….
En Santa Catarina trascendió que habitantes de las comunidades de San José de Arriba, La Barranca y La Compuerta, ya no le creen al alcalde, Juan Carlos Ramos Moreno, en sus promesas de abasto de agua ya que, a la fecha, no ha cumplido desde que comenzó su trienio, por lo que, dicen, el edil tuvo que llamar al delegado de la CONAGUA, Darío Fernando González Castillo, para que ahora sí confiaran en su palabra, pero los “beneficiarios” comentaron que de los dos funcionarios no se hace uno, ya que González Castillo no ha podido resolver la escasez de agua ni en su casa.
DEMANDADOS POR BURROS…
Comentan que da vergüenza nomás de ver la “infraestructura” que colocó el alcalde de Aquismón, Cuauhtémoc Balderas Yáñez, para los conciertos de la fiesta patronal del municipio, ya que uno de los artistas terminó cayendo a una coladera de drenaje que taparon con un pedazo triplay, lo que hizo molestar al cantante, quien, seguramente, nunca volverá a presentarse en el pueblo.
Pero ahí nos comentaron que el representante del cantante le va a poner a una senda demanda civil por no reunir los requisitos de seguridad para su presentación.
ALCALDE Y GANDALLA…
En Moctezuma comentan que varios comerciantes de bebidas alcohólicas que participaron en la fiesta regional del pueblo denunciaron que el alcalde, Mario Díaz Hernández, acaparó toda la venta de cervezas durante los días que duraron las fiestas, además de sobre inflar los precios de los sixpacks ofreciéndolos hasta en $350 pesos cuando su precio normal es de $110 pesos, pero como el edil colocó sus puestos en zonas privilegiadas cerca del escenario musical, los asistentes no tuvieron de otra que pagar la cheve a precio de oro.














