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EXCESOS Y TORPEZAS…
En Moctezuma trascendió que el alcalde, Mario Díaz Hernández, recibe un ostentoso sueldo de 98 mil 541 pesos mensuales por hacer absolutamente nada, ya que también se exhibió que el edil no sabe gestionar los recursos federales en beneficio del pueblo, esto, luego de que se diera a conocer que, en el 2024 y 2025 desperdició más 437 mil 500 pesos correspondientes al Ramo 23, monto que pudo usar para infraestructura vial, como la pavimentación de caminos y calles de las comunidades y cabecera.
Eso sí, el edil sí puede irse de fiesta y ofrecer 20 mil pesos de recompensa para detener a la propia gente que gobierna.
SOLO EN SU DÍA…
En Santa Catarina comentan que el alcalde, Juan Carlos Ramos Moreno, por fin se acordó de la gente de los pueblos originarios del municipio, pero solo porque fue Día Internacional de los Pueblos Indígenas, conmemoración que el edil usó para tomarse la foto con este sector de la población y presumir que “sí los apoya”, cuando la realidad es que todavía les sigue prometiendo caminos, programas sociales y servicios básicos a casi dos años desde que inició su gestión.
ASÍ NO QUEDA…
En Villa de la Paz trascendió que el alcalde, Juan Francisco Gómez Escamilla, por enésima vez mandó a “reparar” varias calles de la cabecera municipal con piedras y unas cuantas pasadas de cemento, lo que se ganó la crítica de los pobladores al exigirle que esos trabajos los debería de hacer con concreto hidráulico, o ya de perdido con asfalto o chapopote. Comentan que la necedad del edil provocará un accidente que puede salir aún más caro de lo que se puede gastar en materiales de buena calidad para construir calles dignas.
LA LEY DEL MÁS FUERTE…
En Santa María del Río cuentan que en las inmediaciones de la plaza principal se está creando un caos por los lugares de estacionamiento, ya que cada locatario del lugar pintó como quiso sus limitaciones para apartar sus cajones, a pesar de que la vía es pública y nadie puede hacer uso exclusivo de un lugar a menos de que sea entrada privada de una casa.
Todo esto sucede ante la pasividad de la alcaldesa, Isis Díaz Hernández, que, dicen, aún anda contando los billetes que lleva con su negocio de la feria del pueblo, con la que cobró por cualquier permiso de venta y sin supervisión.














