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LA SEGURIDAD EN SEGUNDO PLANO…
En Santa María del Río dicen que, nuevamente, se registró un caso de violencia que involucra a un papá y su hijo, lo que ha causado la indignación del todo el pueblo debido a que la alcaldesa, Isis Díaz Hernández, no quiere invertir para contratar y equipar a más elementos de su policía municipal, dejando a las comunidades más alejadas sin vigilancia y sin ley; pero eso sí, dicen que la edil no escatima en gastos para organizar bailes y borracheras en la plaza principal.

PURA FACHADA…
En Vanegas dicen que el alcalde, Gerónimo García Ruíz, fue criticado en redes sociales luego de que presumiera que se gastó una lana (sin especificar cuánto) en remodelar el arco de la entrada al municipio, dejando a un lado verdaderas prioridades que le interesan más a los pobladores, como el camino que conduce a la cabecera municipio, el cual está lleno de hoyos, baches y cualquier clase de desperfecto que da, irónicamente, una pésima bienvenida a visitantes, trabajadores y comerciantes.

EXCESOS VIOLENTOS…
En Rayón comentan que la permisividad y la ausencia de vigilancia en los campos de beisbol en el municipio cobraron factura este domingo luego de que se registrara una pelea campal entre dos equipos y sus porras, dejando como saldo varias personas lesionadas por golpes, lo que enciende las alarmas ante la pasividad y omisiones del alcalde, Baltazar Tello Pérez, quien ya había sido enterado de que en dichos campos se vendía alcohol indiscriminadamente y que no contaba con los permisos municipales, por lo que tendrá que explicar si no sabía del problema o él es parte del problema.

SANGRAR MÁS AL PUEBLO…
En Villa de Reyes se rumora que el alcalde, Ismael Hernández Martínez, ya vio cómo sacarle más dinero al pueblo de una forma que empieza a ser cuestionada, ya que el edil giró un oficio en el que anunció que toda persona de las comunidades tendrá que pagar un “permiso” para hacer uso de pirotecnia en cualquier fiesta privada o celebración parroquial.
El hecho llama la atención porque, dicen, que en realidad no se trata de inhibir el uso de los peligrosos explosivos, sino que, simplemente, quiere tener otro ingreso económico, ¡vaya a usted saber para qué!

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