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Staff / El Mañana
El Gobierno del Estado armó la pachanga del siglo en la FENAPO 2026 regalando comida y bebida a todo el mundo.
¡Mis amores, aflojen el cinturón y preparen el estómago porque el Gobierno del Estado se rayó con un festejo que va a pasar a la historia de la garnacha! Resulta que este próximo martes 25 de agosto, la tradicional Muestra Gastronómica de la Feria Nacional Potosina (FENAPO) se convertirá en el paraíso terrenal de todo buen comelón, gracias a que lanzaron por todo lo alto el esperado “Día de la Garnacha” con puras delicias totalmente gratis.
El mero mero del estado, el gobernador Ricardo Gallardo, fue el encargado de soltar la bomba informativa que puso a salivar a más de uno en las redes sociales y en las calles de la capital. Con bombo y platillo, anunció que las familias potosinas y todos los turistas que anden de mirones por la feria podrán disfrutar de un banquete monumental sin tener que gastar ni un solo quinto de su cartera, demostrando que el buen gobierno sabe consentir los paladares más exigentes.
Lo mejor de todo este chisme culinario es que no hay que hacer filas eternas de preventa ni andar buscando boletos dorados en las esquinas, pues el acceso a este festín patrio será completamente libre para quien se acerque con hambre de triunfo. La celebración se armará en grande para conmemorar el Día de San Luis Rey, convirtiendo el recinto ferial en una auténtica fiesta de pueblo donde las gorditas, los antojitos y las bebidas correrán a cántaros y sin costo alguno.
Las expectativas culinarias están por los cielos y los locatarios ya se están preparando con kilos y kilos de masa, salsa y carne para abastecer a la marea humana que llegará desde tempranita hora. Se espera que miles de comensales abarroten las instalaciones de la muestra para atiborrarse de sabor y pasar un rato inolvidable entre risas, chismes y mucho buen humor mexicano.
Así que ya lo saben, mis queridos lectores, dejen la dieta guardada en el ropero y córranle a formarse a la FENAPO para aprovechar la generosidad gubernamental. Esta es la prueba reina de que los mejores manjares de la vida no siempre cuestan una fortuna, y que en tierras potosinas sabemos comer, beber y gozar como los grandes reyes del barrio.















