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Agencia Reforma
Monterrey, NL 10-Sep-2026.- El suicidio afecta más a hombres jóvenes en NL. Expertos advierten que reprimir emociones y no pedir apoyo eleva el riesgo fatal.
“Hay algunos criterios que encontramos. Uno es la dificultad para buscar ayuda”, señala el psicólogo y suicidólogo Guillermo Rocha, especialista en crisis.
“A veces relacionamos el tema de buscar ayuda con debilidad o vulnerabilidad, y entonces hay una menor capacidad de solicitar apoyo, aunque pueda estar accesible”.
En 2025, en Nuevo León murieron por suicidio 232 personas, de las cuales 180 fueron hombres, siendo el grupo de 25 a 34 años el más afectado, de acuerdo con el INEGI.
De 336 casos de sexo masculino registrados en 2024, las edades más reportadas se concentraron entre los 25 y 44 años.
La crianza tradicional enseña a los niños que llorar “es de niñas”, que tener miedo es sinónimo de debilidad y que un hombre debe ser capaz de resolver todo sin ayuda, lo que trae problemas para identificar y comunicar sus emociones.
“Hay más tendencia a aislarse, enojarse, mostrarse irritable y a decir ‘no me pasa nada’”, menciona Rocha.
“Esto ocasiona que para otras personas sea más difícil identificar cuando un hombre está vulnerable o en riesgo”.
Las presiones de género también los llevan a actuar de forma violenta contra ellos mismos.
Aunque las estadísticas muestran que son más las mujeres que intentan quitarse la vida, los hombres mueren más por elegir métodos más letales, como el ahorcamiento o el disparo con arma de fuego.
“Incluso en el método se vuelve cuestionable la cuestión de la masculinidad, la virilidad, el poder”, señala la psicóloga Brenda Mancilla Meza, especialista en urgencias psicológicas.
Los intentos de suicidio en el Metro de Monterrey también se han disparado en los últimos años: en lo que va de este 2026, por ejemplo, se han contabilizado ya al menos cuatro intentos de suicidio, de los cuales solo en un caso hubo sobreviviente.
En 2025 y 2024 se registraron siete casos en cada año y cinco en 2023, para un total de cuatro personas sin vida en esos tres años. En total, tomando en cuenta los del 2026, fueron siete casos fatales, de los cuales cuatro fueron hombres.
SUFRIR EN SILENCIO
Históricamente, dicen los expertos, en la mayor parte del mundo el mayor índice de suicidios se registra entre los hombres.
Y en México y Nuevo León, las tasas más altas se concentran entre los 25 y 44 años.
La vulnerabilidad comienza a elevarse desde la juventud temprana.
“Es una edad en donde pasan de la adolescencia a la adultez y hay más factores de riesgo”, señala Mancilla.
En esta etapa está el duelo por las cosas que ya no está permitido hacer, llegan las nuevas responsabilidades como adulto, puede haber consumo de sustancias y están las expectativas sociales.
“Hay mucha presión social de lo que debería de hacer un hombre en una vida joven”, dice Mancilla, “tienes que tener una profesión, un trabajo estable, una buena mujer, te tienes que casar, tienes que poder sostener (una familia)”.
Todo esto, añade, ocurre en un periodo en el que construyen su identidad y madura su lóbulo frontal, que permite tomar mejores decisiones y no tener conductas impulsivas.
La impulsividad es considerada un factor de riesgo importante para la conducta suicida, sobre todo en una crisis.
“Si vemos a alguien que decimos ‘es que es impulsivo’, ‘dice cosas sin pensar y luego se arrepiente’ o ‘ya se le va a pasar’, está hablando de alguien que se le complica autorregularse”, advierte Rocha.
“Esa impulsividad, si no se atiende, puede llevar a que alguien que tal vez no contemplaba el suicidio, pero tuvo una respuesta inmediata o impulsiva, termine con su vida”.
Además, al no hablar sobre sus emociones o problemas con otros, los hombres tienden a sufrir en silencio.
Eso los coloca en una especie de bucle mental, en el que dan vueltas a los mismos pensamientos negativos, alimentando su malestar y sin posibilidad de escucharse ni poner en perspectiva lo que están atravesando.
“Aquí aparece un concepto que se llama autoestigma”, destaca Mancilla.
“No es solamente el ‘qué van a pensar los demás de mí’, sino la conclusión que yo tengo de mí mismo. Ese es el factor detonante que hace que la mayoría de los hombres no pida ayuda, sobre todo con el tema del suicidio”.
Los especialistas enfatizan que quien se quita la vida no busca morir, sino dejar de sufrir.
EMOCIONES OCULTAS
Se sabe que uno de los principales factores de riesgo para el suicidio es la depresión y, conforme se habla más sobre salud mental, la población ha aprendido a identificar señales de riesgo para ofrecer ayuda.
Pero la depresión en hombres puede verse de manera diferente a la esperada.
“En las mujeres encontramos la depresión triste o melancólica donde hay tristeza, apatía, desesperación, aislamiento, llanto, y en una gran cantidad de hombres, es más la depresión enaltecida, donde se muestra más irritabilidad, enojo, desesperación, angustia, y no necesariamente tristeza y llanto”, explica Rocha.
“Si vemos a alguien triste y llorando, nos acercamos, le apoyamos, le cuidamos, tratamos de contenerle, no le dejamos sola.
Pero si vemos a alguien enojado, irritable, desesperado, lo hacemos a un lado”.
Además, es un error común asumir que el suicidio requiere un historial largo de depresión.
Un evento muy estresante, como una ruptura amorosa o la pérdida de un empleo, puede desencadenar un malestar psicológico tan fuerte que sobrepase la capacidad de la persona para regularse y detone una crisis suicida.
Los hombres son más vulnerables debido a la combinación de impulsividad y socialización de género.
Uno de los factores protectores más poderosos es la red de apoyo.
“Debemos de tener al menos una sola persona a la que le tengamos la confianza, donde no vamos a ser juzgados ni criticados, y donde vamos a poder ser escuchados y acompañados”, subraya Mancilla.
“Si yo lo platico, libero tantita carga emocional y eso me va a permitir tener más funciones cognitivas para tomar decisiones.
No es que lo vaya a solucionar, pero es una manera preventiva”.
Quienes encuentran difícil hablar pueden iniciar escribiendo como una forma de catarsis.















