Staff/ El Mañana
Lo que se anunció como un evento gratuito terminó operando, según asistentes, con lógica de exclusividad. Durante el Festival en Primavera, ciudadanos denunciaron la presunta venta irregular de espacios dentro del recinto, pese a tratarse de un evento público.
Testimonios señalan que, antes del acceso general, ya había personas instalando sillas y apartando lugares que posteriormente se ofrecían entre 400 y 500 pesos. Una dinámica que, más que organización, parecía un negocio bien coordinado.

A esto se sumaron señalamientos sobre la ocupación de zonas preferenciales por funcionarios, familiares y allegados al alcalde Enrique Galindo Ceballos, lo que dejó a gran parte del público sin posibilidad de acceder a los mejores espacios.
La situación generó inconformidad entre asistentes, quienes cuestionaron la falta de control y la posible complicidad de quienes operaron la logística del evento. En redes sociales, las críticas no tardaron en señalar la contradicción entre el discurso de acceso libre y lo ocurrido en la práctica.
Ante ello, ciudadanos exigieron una investigación, sanciones a los responsables y mecanismos que garanticen equidad en eventos públicos.
Porque al final, lo que prometía ser un festival para todos… terminó pareciendo reservado para unos cuantos.


















